EL PÁJARO KÚNKUPI Y LA SACHAVACA


EL PÁJARO KÚNKUPI Y LA SACHAVACA

Kúnkupi antiguamente no sabía cantar. Cuando intentaba cantar, solamente podía silbar. Sentado en una rama silbaba y silbaba entristecido. Mientras que los demás pájaros cantaban lindas canciones.
En tiempo atrás, dicen, la sachavaca tenía muy buena voz y cantaba alegres canciones ante la envidia de los demás animales de la selva.
Un día la sachavaca y el pájaro Kúnkupi se encontraron. La sachavaca le saludó con un grito y el pájaro Kúnkupi se asustó:
- ¡Hola amigo! No tengas miedo. ¿A quién buscas?
- Estoy buscándote amiga. Quiero que me ayudes.
La sachavaca muy amable siguió hablando:
- Pues aquí me tienes. ¿En qué puedo ayudarte?
El pájaro Kúnkupi explicó:
- Quiero que me enseñes a cantar; pues de mi boca sólo salen silbidos y los otros pájaros se ríen de mí.
Entonces contestó la sachavaca:
-¡Está bien! Vamos
El pájaro Kúnkupi siguió a la sachavaca muchos años. Se hicieron muy buenos amigos. La sachavaca le enseñaba muchas cosas. Pero el pájaro Kúnkupi no aprendía a cantar. Sólo silbaba y silbaba.
Un día, Kúnkupi dijo a la sachavaca:
- Amigo, dame tu canto y yo, a cambio, te doy mi habla.
La sachavaca aceptando dijo:
- Cambiemos, pues.
Cambiaron sus voces. El pájaro Kúnkupi empezó a cantar bonito. y cantando se marchó volando lejos.
La sachavaca desde entonces sólo pudo silbar y quiso reclamar su canto.
El pájaro Kúnkupi repetía desde lejos:
- Cuñado, no te devuelvo tu canto. Me gusta. Me lo llevo.
Por eso, desde aquel día, el Kúnkupi canta hermosas canciones sentado en las ramas de los árboles de la selva amazónica. Y por el contrario, desde entonces la sachavaca no puede cantar y solamente sabe silbar. Su silbido agudo y chillón se escucha desde muy lejos y atrae a los cazadores.

Jordana Laguna Jose Luis

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