EL LIBRO DE LA SELVA - SUS HERMANOS Y PADRE LOBO


SUS HERMANOS Y PADRE LOBO
Las colinas de Seeonee parecían un horno. Padre fue estirando las patas. Quería desprenderse del sopor. Madre Loba estaba echada. Su cabeza reposaba, cariñosa, sobre sus cuatro indefensos lobatos.
- ¡Ahuugr! – sentenció Padre Lobo-. Es hora de salir de caza…
Ya iba a lanzarse pendiente abajo, cuando se presentó en la cueva una sombra menuda, furtiva, con su cola esponjosa:
- Buena suerte – dijo el intruso – jefe de los lobos. Y que suceda igual con tus hijos. Que puedan estar eternamente orgullosos de sus fuertes colmillos. Y que jamás les falte el apetito.
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos




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