CUENTO - ¿POR QUÉ?


CUENTO - ¿POR QUÉ?
Vera tiene una cabeza llena de preguntas.
Algunas son grandes, como globos.
Otras son pequeñitas como lunares.
También tiene unas .largas, finitas y enredadas como espaguetis.,
Todas las tardes, Vera se sienta en el sillón de papá y espera a que él vuelva del trabajo.
- Papá, ¿por qué hoy es lunes y no es domingo?
- No lo sé, hijita- contesta el papá.
- Papá, ¿por qué tus papás son tus papás?
- Porque son mis papás.
- Papá, ¿por qué tengo ganas de comer torta de chocolate?
- No tengo idea- responde el papá.
-Papá, ¿por qué vivimos aquí y no vivimos en otro lugar?
-Porque aquí nacimos.
- Papá, ¿quién infla la luna cada noche?
Papá se encoge de hombros y no dice nada.
Las preguntas de Vera hacen temblar al papá.
Él no tiene la cabeza llena de respuestas.
Ni grandes
Ni pequeñitas.
Ni largas ni finitas ni enredadas.
Pero Vera no le deja en paz y vuelve a preguntar:
- Papá, yo soy una persona como tú... ¿Por qué no sé las respuestas a mis preguntas?
- Porque aún eres pequeña y tienes mucho que aprender.
- Pero cómo voy a aprender si tú no me respondes.
- Papá, ¿puedo comprar otro papá para ir de paseo cuando tú trabajas?
-Papá, ¿tú a qué persona le haces las preguntas?
-Papá, ¿por qué siempre dices que no tienes idea?
El papá de Vera se esfuerza por complacer a su hija, pero no lo consigue.
Un día busca en un libro grande que se llama enciclopedia.
Nada por aquí.
Otro día se pone unas gafas de sabio y piensa mucho.
Nada por allá.
Al final, se queda mirando las estrellas para ver si se inspira.
Nada por aquí, nada por allá.
Duerme con un lápiz en la boca por si se le ocurre algo, hace un viaje de ida y vuelta al planeta de las palabras, se estruja la cabeza hasta que le queda con forma de pepino.
Aquella tarde, Vera se sienta a esperar a papá con la cabeza llena de preguntas.
Su papá la ve, respira todo el aire que encuentra. Se acerca despacito, como si fuera un príncipe valiente, dispuesto a seguir luchando contra un dragón incansable.
Entonces Vera pregunta:
- Papá, ¿por qué me quieres?
Al papá se le llena la cara de luz.
Eso sí que lo sabe, no tiene que buscar en los libros ni consultar a los magos, ni hacer todas las cosas.
Sólo debe mirar dentro de su corazón.
El papá levanta a Vera por el aire.
La sienta sobre sus rodillas.
Le da un montoncito de besos y le dice:
- Una vez soñé que quería tener una persona muy importante en mi vida, una hija guapa, lista y preguntona que querría aprender y crecer conmigo, una hija como tú.
Fue un sueño tan bonito que decidí soñarlo todos los días un poquitín.
Hasta que, de pronto, el sueño se hizo realidad y apareció esa persona importante en mi vida, y eres tú.
Entonces yo me convertí en la persona más importante y feliz del mundo.
- ¿y de esta calle donde vivimos?- interrumpe Vera.
El papá se ríe y sigue:
-Sí. Más feliz del mundo y de esta ciudad y de esta calle que son nuestras porque allí vivimos. Así que ... Pero Vera no escucha. Se ha quedado dormida, abrazada del papá. Ella sabe que es una persona importante y... Ya no va a necesitar hacer más preguntas. Al menos por hoy.
Gabriela Keselman

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