Saltar al contenido

EL HADA DE LOS GATITOS

CUENTO DE HADAS

Hace muchos años, en un país lejano, dos solitarios esposos -Amador y Elena- vivían en compañía de una linda gatita. La llamaban Mirsa y, a pesar de ser muy traviesa y golosa, también era querendona. Al atardecer se sentaba junto a ellos y ronroneaba feliz, aliviando así la terrible soledad que sufrían los ancianitos.Una tarde, Mirsa -en su afán por corretear al ratón Pérez- dejó caer el viejo aparato de radio, haciéndolo trizas. Don Amador ya no se enteraría de las noticias del mundo y doña Elena ya no conocería el final de su radionovela.Indignados, decidieron darle su merecido:

  • ¡Tendrás que irte, gatita necia! -le dijeron.

Don Amador la trasladó a caballo, tomó un tren, subió a un barco, abordó un globo y luego una carreta que lo llevó a tierras desconocidas. Allí abandonó a Mirsa. A su retorno, su esposa tomó la noticia con mucha tristeza y los días siguientes creyeron morir de tanto extrañar a la minina.

  • ¡Era traviesa, pero cuánto nos alegraba la vida!

Sola y hambrienta Mirsa invocó a su hada gatuna: «Usa tus grandes sentidos -le dijo-, sigue el rastro de tu recorrido y no pares hasta llegar a la casa que te vio crecer».Casi moribunda, la minina llegó clamando perdón a sus amos y estos la indultaron. La abrigaron, cobró vitalidad y aprendió la lección, siendo desde entonces muy, pero muy cuidadosa.
FIN

Joan Gabriel
Fuente: ColecciónAmiguitos