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CUENTOS CON GUIONES TEATRALES CORTOS HASTA LA VISTA

HASTA LA VISTA

La escena transcurre en un consultorio de psicoanalista. Hay un escritorio, dos sillas y un sofá. Sobre la pared cuelga un cartel que dice: “Doctor Iván Diván”.
(El doctor Iván Diván está recostado en el sofá. Oye golpear la puerta. Se levanta y hace pasar al señor Sánchez.)

DOCTOR: Adelante. (Le da la mano.) Buenas tardes.

SÁNCHEZ: Buenas tardes.

DOCTOR: Dígame, ¿cuál es el motivo de su visita?

SÁNCHEZ: Si quiere saber qué me trajo aquí, le digo que me trajo un colectivo, el sesenta.

DOCTOR: Mire, por favor, ¿por qué no se sienta? (Le señala una silla)

SÁNCHEZ: ¿En el sesenta? En el sesenta a veces me siento y a veces no me siento. Depende de que haya asiento.

DOCTOR: (Respira hondo varias veces, tratando de mantener la calma) Pero yo digo por qué no se sienta aquí.

SÁNCHEZ: Gracias, cómo no. (Se sienta) Cuando puedo también me siento en el sesenta.

DOCTOR: Bien, señor, le ruego que vayamos al grano.

SÁNCHEZ: ¿Al grano? Pero… ¿qué me está diciendo? ¿De qué grano me habla? ¿Usted es médico de piel o psicoanalista? Yo de la piel estoy sano, no vine a verlo por ningún grano.

DOCTOR: Disculpe, yo sólo… quise decir, vayamos a la médula de la cuestión.

SÁNCHEZ: ¿La médula? ¿Usted es médico de huesos? Yo vine a ver a un psicoanalista. Mis huesos están lo más bien.

DOCTOR: Bueno, vayamos al…
SÁNCHEZ: ¿A dónde vamos a ir?. Yo vine aquí para hacerle una consulta, no para ir a otra parte. Si hubiera querido ir a otra parte alo mejor no hubiera tomado el colectivo sesenta.

DOCTOR: Quise decir, vayamos al centro de…

SÁNCHEZ : ¿Al corazón? ¿Para qué vamos a ir al centro?, Mire doctor, yo no vine a pasear, vine porque…

DOCTOR: Quise decir al centro de su dificultad, al corazón de sus conflictos.

SÁNCHEZ: ¿Al corazón? ¿Usted es psicoanalista o médico cardiólogo? Yo del corazón estoy diez puntos.

DOCTOR: (Para sí mismo) En cambio el mío está a punto…a punto de estallar. (Al señor Sánchez.) Es una forma de hablar, entiéndame, por favor.

SÁNCHEZ: Ah, yo vengo a verlo para hacerle una consulta, para que usted me ayude y yo tengo que entenderlo a usted. Es usted el que me tiene que entender a mí.

DOCTOR: Claro, yo quiero entenderlo, por eso le pido que me atienda.

SÁNCHEZ: ¿Qué yo lo atienda?
Pero, ¿dónde se ha visto que el paciente atienda al médico? ¡Es usted el que me tiene que atender! ¡Para eso vine!

DOCTOR: Justamente eso es lo que le estoy preguntando: ¿para qué vino?

SÁNCHEZ: Vine para que usted me atienda.

DOCTOR: ¡Pero, señor! Para poder atenderlo necesito que también usted me atienda…

SÁNCHEZ: ¿En qué quedamos? ¿Quién va a atender a quién?
DOCTOR: ¡Por favor! Cuando le digo que me atienda le quiero decir que me preste atención, que me escuche, que me preste oídos…

SÁNCHEZ: Ah, ¿pero usted es psicoanalista o médico de oídos? Yo de los oídos ando muy bien.

DOCTOR: Bueno, lo escucho, por favor, analicemos el problema.

SÁNCHEZ: ¿El problema? ¿Qué problema? ¿Usted es psicoanalista o doctor en matemáticas? Yo no vine a hacer cuentas ni a resolver problemas.

DOCTOR: Pero señor, por favor, cálmese un poco. Piense antes de hablar. Primero piense y después abra la boca.

SÁNCHEZ: ¿Qué abra la boca? Pero, ¿usted es psicoanalista o dentista? Yo de la boca estoy perfecto. Mire. (Abre la boca de par en par).

DOCTOR: Espere, por favor, espere un instante. (Para sí mismo). Yo tendría que tomar un sedante. (Al señor Sánchez). Me parece que usted necesita ver más claro lo que…

SÁNCHEZ: ¿Ver más claro? Pero, ¿usted es oculista o psicoanalista? Yo veo perfecto. No necesito un oculista.

DOCTOR: (Mira el reloj) Señor, su tiempo ha terminado. (Lo acompaña hasta la puerta y prácticamente lo saca afuera). Ya que no necesita un oculista, que le vaya bien y… ¡hasta la vista!.
ADELA BASH