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EL LIBRO DE LA SELVA - EL TIGRE CONSPIRADOR

EL TIGRE CONSPIRADOR
- La selva es tuya - le dijo Bagheer-.
Mata todo lo que tus fuerzas y necesidades te permitan; pero no toques una res mansa, ni participes en la comilona.
Y Mowgli respetó esa ley.

Madre loba le advirtió que debía cuidarse del tigre; pues con frecuencia se le hacía el encontradizo. Shere Khan había hecho gran amistad con los lobos más jóvenes. Akela no lo hubiera tolerado, pero empezaba envejecer.
- No admito que siendo unos lobos fuertes - halagaba el tigre- se dejen mandar por un viejo decrépito y un cachorro humano. ¡Y que sucumban ante su mirada en los Consejos! Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - NIÑO SOÑOLIENTO

NIÑO SOÑOLIENTO
Ante eso I los lobos se sentían humillados. Y gruñían con el pelo erizado. Bagheera, que parecía enterarse de todo, los escuchó y le repitió a Mowgli que el tigre quería matarlo.
- Estoy seguro contigo y con la manada. - dijo Mowgli.
- Incluso Baloo despertaría y golpearía fieramente para defenderme.
Un día de enorme calor Bagheera tuvo una inquietud. Tal vez se la sugirió Ikki, el puerco espín. Le dijo a Mowgli:
¿Cuántas veces te he dicho que Shere Khan es tu enemigo?
- Tantas como frutos cuelgan de esa palmera - Mowgli no sabía contar-. ¿Y qué hay con eso? Dímelo, que me estoy durmiendo. Continua...

Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - CASTIGO MERECIDO

CASTIGO MERECIDO
- Es que todos lo saben; también te lo ha dicho Tabaqui.
- ¡Ah, sí! -dijo Mowgli-. Me vino con que yo no era más que una desnuda cría humana y que era un inútil. Lo cogí por la cola y le di un par de golpes; le enseñé a ser más educado.
- Fue una tontería. Es cierto que es un chismoso; pero quizás te iba a decir algo. Shere Khan no osaría matarte aquí, pero Akela se está haciendo viejo y ya no manda.
A los lobos jóvenes les han metido en la cabeza que no tienes derecho a estar aquí.
- Pero crecí en la Selva -protestó el niño-, he acatado su Ley.
A todos les he extraído alguna espina, ¿por qué dudar de mí? Continua...

Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - CAUTIVERIO

CAUTIVERIO
- Toca mi piel bajo la quijada - invitó la pantera. Y Mowgli la notó algo despellejado. Nadie la conoce. Es la marca del collar.
Yo nací entre humanos y allí murió mi madre, encerrada en el Palacio Real, en Oodeypore. Por eso pagué tu rescate. ¡Te vi tan indefenso! Yo vivía enjaulado, pero un día despertó en mí la conciencia de pantera. No era un juguete. Rompí la cerradura y huí. Y fui tan feroz en la Selva, mucho más que el tigre cojo.
- Sí -dijo Mowgli-. Aquí todos te tienen miedo, menos yo.
- ¡Tú sólo eres un cachorro! - dijo la pantera con ternura-.
Volví a mi mundo. Vuelve al tuyo, antes que exijan tu muerte.
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - HERMANITO MÍO

HERMANITO MÍO

Pero, ¿quién va a tener interés en mi muerte? - dijo Mowgli.
- Mírame -dijo Bagheera.
Mowgli la miró a los ojos y la pantera bajó la vista-. Ni yo puedo mirarte a los ojos, y eso que viví con los tuyos. Te odian porque no resisten tu mirada, eres sabio, arrancas espinas de sus patas y, en suma, eres hombre.
- Desconocía todo eso -dijo Mowgli con el ceño fruncido.
- Se prudente. Cuando Akela no pueda cazar, todos lo atacarán. Y tú también caerás en desgracia. Acudirán al Consejo y... tengo una idea -dijo Bagheera, de pronto-. Ve donde habita el hombre y trae la Flor Roja que cultivan. ¡Pero, anda ya! Continua...

Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - LA FLOR ROJA

LA FLOR ROJA
Bagheera, al mencionar a la Flor Roja, se refería al fuego. Le temen tanto en la Selva que ni se atreven a nombrarlo
- ¿Las cultivadas fuera de sus chozas? -dijo el niño-. La traeré.
- ¡Así se habla! -dijo Bagheera, orgullosa-. Roba una y guárdala.
- Lo haré; pero -dijo Mowgli, abrazando y mirando a la pantera con ternura-, ¿estás segura que esto lo tramo Shere Khan.
- ¡Por el cerrojo que me liberó!
- ¡Te lo juro!, hermanito.
- ¡Por el toro de mi rescate, se arrepentirá! Y salió disparado.
- Así son los hombres - pensó Bagheera.
- Óyelo, Shere Khan: tu empeño por cazarlo desde hace tanto, te será funesto. Continua...

Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - YO TE AYUDARÉ

YO TE AYUDARÉ
Mowgli corrió a su cueva. Su corazón latía de furia.
-¿Qué ocurre, hijo? - le preguntó ansiosa, Madre Loba.
- Ese miserable Shere Khan, es más charlatán que un murciélago -dijo Mowgli-. Esta noche voy a cazar en campo abierto.
Y corrió al bosque. En plena caza, se oían los alaridos de la manada y el lamento de un venado acorralado. Entonces, las voces venenosas de los lobos jóvenes empezaron a sentirse:
- ¡Akela! Que el jefe demuestre su fuerza-. Todos se desgañitaban. Akela erró al saltar y el venado lo derribó.
Mowgli sabía lo que vendría; por eso enrumbó a las chozas de los campesinos. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - EL FUEGO ES MÍO

EL FUEGO ES MÍO
Mowgli se ocultó en la hierba y se acercó a una choza. Atisbó por la ventana: el fuego ardía en el piso. Una mujer arrojó al fuego unas piedras negras.
Luego, en plena neblina, un niño salió con un cesto. Lo llenó de brasas, lo cubrió y se fue a cuidar los búfalos del establo.
- ¿Eso es todo? Si ese niño lo ha hecho -pensó Mowgli; fue hacia él, le arrebató la cesta, huyó y el niño gritó asustado.
- Son similares a mí.
Tengo que alimentarlo.
Si no, se me va a morir. - dijo Mowgli, soplando, igual que la mujer. Y empezó a avivar el fuego con ramas finas y cortezas de árbol. Continua
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - ANTE EL CONSEJO

ANTE EL CONSEJO
Al volver, bajando por la colina, se topó con Bagheera.
- Akela falló en la caza -dijo la pantera-.
Lo hubieran ejecutado ayer; pero querían matar a los dos. Y fueron en tu busca.
Mowgli le mostró la cesta llena de fuego.
- Está muy bien. Pero debes avivar el fuego. ¿Temes hacerlo?
- No. Recuerda que antes de ser lobo dormí junto al fuego.
De inmediato se dirigió al Consejo de la Roca.
Akela ya no era el jefe y Shere Khan se paseaba orgulloso.
Bagheera estaba junto a Mowgli, quien llevaba la cesta del fuego. De pronto, como nunca lo hizo, el tigre tomó la palabra. Continua
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - CRUCIAL DEBATE

CRUCIAL DEBATE
- No tiene derecho -le susurró Bagheera-. Dile que es de la misma raza que los perros y verás cómo se acobarda.
- Pueblo Libre -gritó Mowgli-. ¿Desde cuándo Shere Khan dirige la manada? ¿Por qué aceptar la jefatura de un tigre?
- ¡No hay jefe y me suplicaron que hable! -dijo Shere Khan.
- ¿Quién? ¿Somos chacales para obedecer a este despreciable?
-¡Cállate, cachorro humano! -gritaron unos.
-¡Que hable! -dijeron otros-. ¡Lo que dice es legítimo!
-¡Que hable Lobo Muerto! -gritó uno de los ancianos.
Se referían a Akela. Así le llamarían hasta su muerte. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - AKELA Y SHERE KHAN

AKELA Y SHERE KHAN
- Pueblo Libre -dijo Akela- y también los Chacales amigos de Shere Khan
- En mi gobierno nadie cayó en una trampa ni fue malherido. Fallé en la caza, pero era un venado descansado. ¡Fue una trampa! Pueden matarme delante de todo el Consejo. Pero, ¿quién lo hará? Exijo que se acerquen uno a uno.
- Dejen a ese carcamal -dijo Shere Khan - que morirá pronto. El que ha vivido mucho es el cachorro humano. Fue mi presa; dénmelo. En diez años sólo ha molestado.
¡Dénmelo! Si no, os juro que de mi caza no os daré un mísero hueso. ¡Lo odio!
Y se oyó un aullido espantoso, casi unánime en el Consejo. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - GRAN ABOGADA

GRAN ABOGADA
-¡Un hombre! ¡Nada que ver con nosotros! ¡Que se vaya!
- Y atizará a la gente de las aldeas. No. Dénmelo.
¡Es un hombre! Nadie es capaz de aguantar su mirada.
-Ha comido y dormido con nosotros, nos ha ayudado a cazar, jamás infringió la Ley. Yo pagué un toro por su rescate; pero está mi honor, por eso estoy lista a pelear -dijo Bagheera.
¿Veneraremos los huesos de ese toro? murmuraron.
-Mejor digan que poco les importa una promesa -dijo Bagheera, mostrando sus blancos dientes-.
¿Y así son un Pueblo Libre?
-Ese niño jamás podrá vivir aquí -insistió el tigre.
-Dénmelo.
Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - RETOMANDO AIRE

RETOMANDO AIRE
-Es nuestro hermano en todo, menos en la sangre -dijo Akela-. Y quieren matarlo. Algunos se alimentan del ganado del hombre e incluso, poda noche, dirigidos por Shere Khan, roban los niños en las puertas de sus chozas.
¡Cobardes! Sé que moriré y que mi vida no vale nada.
Si valiese, la diera gustoso por la de Mowgli. Si lo dejan ir con los suyos, mis dientes callarán al morir; no lucharé. Así se salvarán, al menos, tres vidas. Lo juro. Si salvan esa vida inocente, no recaerá la vergüenza de matar a quien ningún delito cometió y por quien se pagó un rescate justo. Así llegó a ser uno de los nuestros. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - SU TURNO

SU TURNO
-¡Es un hombre! -gruñeron los lobos, uniéndose a Shere Khan, que se azotaba furiosamente los costados con la cola.
Mowgli se levantó. Llevaba la cesta del fuego. Lo habían odiado siempre y bien que lo disimularon. Sintió pena.
- ¡Escúchenme! -dijo-. Me han gritado que soy un hombre y me han convencido, aunque hubiera preferido seguir , siendo un lobo. Pero ya no serán mis hermanos. Por eso los llamaré perros. Como les llaman los hombres.
Ya no tendrán poder de decisión; seré yo quien dé las órdenes. Por eso he traído la flor Roja; la que tanto terror les causa; pues sólo son perros. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - DIOS DEL FUEGO

DIOS DEL FUEGO
Mowgli arrojó la cesta con las brasas. Algunas prendieron y ardieron al instante. Todos retrocedieron al ver las llamas. Luego, agitó el fuego por encima de la aterrorizada manada.
-Eres el amo -musitó Bagheera-. ¡Salva la vida de Akela!
Akela, el valiente lobo, siempre tan serio, que jamás pidió misericordia miró con tristeza a Mowgli.
-Bien -dijo- Mowgli-. Me voy con los míos. Dejo la manada.
Seré mejor que ustedes. Y aunque, salvo la sangre, me considero su hermano y juro que cuando esté entre los hombres, jamás los traicionaré. No haré lo que ustedes hicieron conmigo. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - AJUSTANDO CUENTAS

AJUSTANDO CUENTAS
Y dio un gran puntapié y las chispas llenaron el aire.
No los combatiré -siguió-, pero debo ajustar cuentas con alguien antes de partir. Mowgli corrió hasta donde estaba Shere Khan que, atónito, miraba las llamas, cogiéndolo por el cogote.
- Perro, levántate -gritó Mowgli-.
Soy hombre y debes pararte cuando te hable. Si no, ahora mismo te quemaré la piel. Shere Khan hundió las orejas y cerró los ojos.
Mowgli, continuaba diciendo:
Este cazador de animales mansos juró que me mataría y no pudo hacerlo cuando era cachorro. Así tratamos a los perros. Mueve un solo bigote y te hundiré el fuego hasta el gaznate. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - DOLOROSO TRIUNFO

DOLOROSO TRIUNFO
Y Shere Khan, aterrorizado, lanzó un grito de dolor.
- ¡Bah! ¡Vete, gato de la selva! Pero al volver, juro como hombre que volveré, cubriré mi cabeza con tu piel. Akela debe vivir; nadie lo matará. No son más que perros. ¡Váyanse!
La rama ardía con toda su fuerza. Los lobos, con las lenguas afuera, miraban aterrorizados, huyendo al presentir que morirían quemados. Se quedaron Akela, Bagheera y diez lobos leales a Mowgli, quien sintió un aguijón de pena en el alma.
Lloró dolorosamente y las lágrimas corrieron por sus mejillas.
-¿Qué me pasa? -bramó-. ¡No quiero dejar la Selva, no quiero! Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - LA DESPEDIDA

LA DESPEDIDA
- No hermano. Son lágrimas de hombres - le dijo Bagheera-. ¡Y tú ya eres un hombre! Has dejado de ser un cachorro; no hay sitio para ti en la Selva. ¡Llora Mowgli, llora!,
Y Mowgli, sentado, siguió llorando. Sentía que su corazón estallaba. Se iba. Era la primera vez que lloraba.
Se fue donde estaba Madre Loba, y siguió llorando sobre su regazo. A su vez sus hermanos aullaban lastimeramente.
-Nunca te olvidaremos- dijo uno de los cachorros-. Y cuando seas hombre te olvides de venir a vernos. Al caer el sol, iremos hasta las tierras de cultivo y allí jugaremos como siempre. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - ¡ADIOS CACHORRO!

¡ADIOS CACHORRO!

-Vuelve pronto -dijo Padre Lobo-. Mi rana sabia, ten en cuenta que Madre
Loba y yo nos estamos haciendo viejos.
-Vuelve -dijo Madre Lobo-, vuelve desnudo hijo mío. Y escucha algo que he querido decirte siempre: aunque eres cría de hombre, siempre te he querido más que a mis propios hijos.
-¡Volveré! -dijo Mowgli-. Y cuando lo haga, será para tender, en la Roca del Consejo la piel de Shere Khan.
-Recuérdenlo. Y digan a todos mis hermanos de la Selva que no me olviden.
Era ya casi el alba cuando Mowgli dejaba la colina, solo y en busca de unos seres misteriosos: los hombres.
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

EL LIBRO DE LA SELVA - EN LA MANADA SE SEEONEE

EN LA MANADA SE SEEONEE
Lo que relataremos ahora sucedió no mucho tiempo antes de que Mowgli fuera arrojado de la manada y de su venganza contra Shere Khan. El oso Baloo le enseñaba la Ley de la Selva.
EI oso pardo, adusto, viejo, inmenso, se sentía orgulloso de tener un discípulo tan inteligente.
Los lobatos aprendían sólo lo elemental de la Ley. Del himno “Canción de la caza” sólo memorizaban:
“Pies silenciosos, ojos que traspasan la noche, orejas que distinguen los múltiples ruidos y a distancia, los dientes listos, virtudes de todos nuestros hermanos.
Somos así, menos Tabaqui, el chacal, y la hiena, a la que odiamos con toda el alma”. Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos