EL VAMPIRO DE LOS SÁBADOS - EL PEQUEÑO VAMPIRO - ANGELA SOMMER BDENBURG


EL VAMPIRO DE LOS SÁBADOS

Era un sábado, y los padre de Antón habían salido a cenar fuera de casa. Era de noche, y Antón estaba solo en casa viendo la televisión desde la cama. Antón sintió y fue a la cocina a beber agua. Cuando volvía de la cocina, notó algo extraño. Antón se paró y escuchó atentamente. Entonces se dio cuenta de que ¡no oía la televisión! ¿qué había pasado?

Antón contuvo la respiración y esperó..., pero no pasó nada.
Entonces abrió con mucho cuidado la puerta. Al entrar a su cuarto oyó un extraño crujido que parecía venir de la ventana.
Antón se quedó parado del susto. Y, en aquel momento, vio en la ventana a un ser feísimo que lo miraba fijamente. A Antón se le pusieron los pelos de punta: aquel ser era más feo que Drácula. ¡Era lo más espantoso que Antón había visto jamás!

Aquel ser espantoso parecía divertirse viendo temblar a Antón con un miedo de muerte. Y al reírse hizo una mueca horrorosa que dejó al descubierto sus colmillos afilados como agujas y muy salientes.

-¡ Un vampiro! –gritó Antón.
-¡Sí, señor, soy un vampiro! ¿tienes miedo? –preguntó el vampiro.
Antón no pudo articular ni un sonido.
-No sentía miedo –dijo el vampiro-. Puedo ser tu amigo.

El vampiro soltó una estruendosa carcajada que sonó como un trueno. A continuación empezó a dar graznidos y a toser.
Después, el vampiro saco del bolsillo de una capa un pañuelo manchado de sangre y se limpió la nariz.

-Esto sólo puede pasarme a mi –sollozó Antón-. ¿De verdad quieres ser mi amigo? –preguntó temblando al vampiro.
-Claro –respondió el vampiro-. Pero ¿Qué hago yo contigo?
-añadió el vampiro.
-Oye, ¡no pensarás hacerme daño! ¿Verdad?
-preguntó Antón y añadió ya un poco más tranquilo-.... Podríamos escuchar mis discos.

-¡No! –gritó el vampiro.
-Puedo enseñarte mis postales.
-¡No, no y otra vez no!
-Pues no se me ocurre otra cosa –dijo desconcertado Antón.

En ese momento, el vampiro descubrió los libros de la estantería. Cogió un libro, y una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.

-Drácula....! –leyó el vampiro a media voz-. ¡Mi libro favorito! ¿Me lo prestas?

-Por mi...., pero me tienes que devolver, ¿entendido?
-Claro que sí –dijo el vampiro y, satisfecho, metió el libro bajo su capa.
-Oye, ¿Cómo te llamas?
-Antón. ¿Y tú?
- Rudiger.
- Es un nombre muy bonito –dijo Antón.
El vampiro parecía muy halagado.
-Dime, ¿estás a menudo así, solo? –respondió Antón.
-¿ Y no tienes miedo? –siguió preguntando el vampiro.
- Pues yo le tengo miedo a la oscuridad. Mi padre siempre dice: “Rudiger, tú no eres un vampiro, eres un miedoso!”
se miraron riendo.
-¿Tu padre también es vampiro? –preguntó Antón.
-¡ Claro que sí! ¡Toda mi familia! –dijo el vampiro lleno de orgullo.
-Mi familia es completamente normal –dijo con tristeza Antón-. Mi padre trabaja en una oficina, mi madre es profesora, no tengo hermanos...¡Puedes imaginarte lo aburrido que es vivir en esta casa!

-En mi casa siempre pasan cosas espantosas –dijo el vampiro.
-¿Qué? ¡Cuéntame, cuéntame! –pidió Antón-. ¡Al fin oiré una autentica historia de vampiros!
-Bien, ocurrió un... –empezó el vampiro, pero se detuvo de pronto-. ¿No oyes nada? –susurró.
-Sí –dijo Antón-. ¡Mis padres!
De un salto, el vampiro ya flotaba en el aire. Antón sólo vio una oscura sombra a la luz de la luna.

Rápidamente, Antón se metió en su cama. Oyó como abrían la puerta de la casa y su padre decía:

-Ya lo ves, Helga, todo está en calma.

Segundos después, Antón dormía tranquilamente y su cara tenía una expresión feliz.

Angela Sommer- Bdenburg
“El pequeño Vampiro”
(Adaptación)

El Vampiro De Los Sábados, El Pequeño Vampiro, Angela Sommer Bdenburg, Cuentos Sobre Vampiros Para Niños

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