EDUCAR PARA LA RESPONSABILIDAD A LOS NIÑOS - EDUCAR PARA LA RESPONSABILIDAD


EDUCAR EN LA RESPONSABILIDAD A LOS NIÑOS Y NIÑAS

Es bastante común escuchar de un niño frases como las siguientes: "Se me ha manchado el cuaderno:', o "Se me cayó el vaso". En estas expresiones está presente la tendencia infantil a ubicar la responsabilidad de sus propias acciones fuera de ellos mismos.

Cuando un niño hace alguna cosa que advierte como "mal hecha", es movido a atribuirla no a su propia desatención, o al hecho de haber sido desmañado, apurado, distraído, sino a una especie de "fatalidad" por la cual no ha sido él mismo el autor, sino que la cosa "ha sido hecha" sin que él lo quisiera.

Naturalmente, el niño quiere escapar a la reprimenda y a las recriminaciones de los adultos, a los cuales debe rendir cuentas de lo que hace. Por lo tanto, usa este lenguaje como una excusa, o por lo menos como una invocación de atenuantes para sustraerse a su propia responsabilidad.

La primera cosa que deben hacer los adultos, los padres y los maestros frente a hechos de esta naturaleza es comenzar por corregir el lenguaje. Así quedará desenmascarado el marco escondido en las palabras dado que el lenguaje da a entender una realidad psicológica bien precisa - y el niño será "presentado a sí mismo".
El niño no nace con el sentido de responsabilidad. Lo adquiere por medio de una cuidadosa educación.
Es necesario objetarle que diga: "Se me ha manchado el cuaderno"; debería decir: "He manchado el cuaderno". Debería reemplazar: "Se me ha caído el vaso", por: "He dejado caer el vaso". O sea, que aprenda a no usar un lenguaje "fatalista", sino real.

Naturalmente, podemos escuchar sus justificaciones, considerar las posibles causas de los errores, la intervención de factores externos y sus estados de ánimo al hacer las distintas cosas, pero siempre le mayor responsable.

De esta manera, tratando de hacerlo consciente del hecho de que él "actúa" y no es "actuado", se lo puede habituar a estar más atento a lo que hace para luego no tener que buscar excusas que justifiquen su comportamiento.

Por otro lado, los padres actúan desacertadamente cuando usan con el niño pequeño algunas manifestaciones irracionales, como por ejemplo "castigar" a una mesa o "reprendería" por haber "tropezado" con el pie del niño, en vez de hacerle reconocer que él mismo fue quien dio contra el obstáculo. Es necesario que seamos realistas desde los primeros años y hagamos ver al niño las cosas como son.
Sobre todo es muy importante habituar al pequeño a saber prever las consecuencias de lo que hace y educarlo para que sea prudente al manejar objetos o situaciones que no sabe dominar y con los cuales aún no ha experimentado. Es necesario que "tenga ojo", usando una expresión proverbial. Hay una vieja fábula que puede servir para ilustrar que es indispensable prever las consecuencias de las acciones y no actuar por actuar.

Había un zorro que, saltando un seto, resbaló y cayó. Al levantarse se tomó de una zarza llena de espinas, llenándose las manos de heridas punzantes.

-Ay de mí -dijo el zorro a la zarza-,

Me dirigí a ti en busca de ayuda y ¡mira cómo me has dejado! El error es tuyo -le dijo la zarza-. Te deberías haber fijado que estoy recubierta de espinas. ¿Cómo podes esperar salir indemne al abrazarte a mis espinas? Has sido precipitado. Deberías haber mirado bien antes de tomarte de mis ramas. Aquí aliado hay una suave dalia; podrías haber- te dirigido a ella.

Fábulas de este tipo ayudan a los niños -sobre todo a los mayorcitos- a reflexionar sobre las actitudes humanas y a encontrar soluciones para problemas como el propuesto. En algunos casos habrá que ayudar un poco al niño, pero él necesita darse cuenta de que es responsable, según su edad y su experiencia, de lo que le ocurre, y que en cierta medida él puede ayudar a evitar algunos de los problemas en los cuales se encuentra inmerso.

El niño no nace con el sentido de responsabilidad. Lo adquiere a través de una cuidadosa educación. De esa educación depende que él despierte a ese sentido que lo desarrolle.

Autor: Domenico Acconcia

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