CÓMO TENER BUENOS HÁBITOS


CÓMO TENER BUENOS HÁBITOS

Cómo se establecen los hábitos. Cualquier acto, bueno o malo, no forma el carácter; pero los pensamientos y sentimientos acariciados preparan el camino para los actos y hechos de la misma clase.

Por la repetición de los actos se establecen los hábitos y se confirma el carácter.

El tiempo para establecer buenos hábitos. En gran medida, el carácter se forma en los primeros años de vida. Los hábitos que entonces se establecen tienen más influencia que cualquier don natural para que los hombres se conviertan en gigantes o enanos intelectualmente, pues por el mal uso de los hábitos, los mejores talentos pueden torcerse y. debilitarse. Mientras más precozmente se practiquen hábitos dañinos, más firmemente sujetarán a su víctima en la esclavitud, y más ciertamente rebajarán su norma de espiritualidad. Por otro lado, si se forman hábitos correctos y virtuosos durante la juventud, por regla general determinarán el proceder de su dueño durante la vida. En la mayoría de los casos, se encontrará que los que en los años maduros de la vida reverencian a Dios y honran lo recto, aprendieron esa lección antes de que hubiera tiempo para que el mundo sellara su imagen de pecado en el alma. Las personas de edad madura, por regla general, son tan insensibles a las nuevas impresiones como lo es la roca endurecida, pero la juventud es impresionable.

Los hábitos se pueden modificar, pero rara vez se cambian. Lo que el niño ve y oye está trazando profundas líneas en la tierna mente, que ninguna circunstancia posterior de la vida podrá borrar del todo.
Entonces el intelecto está tomando forma y los afectos están recibiendo dirección y fortaleza. Los actos repetidos en cierto sentido se convierten en hábitos. Estos se pueden modificar mediante una severa educación, en la vida posterior, pero rara vez se cambian.

Una vez que se ha formado un hábito, se impresiona más y más firmemente en el carácter. El intelecto recibe continuamente su molde por las oportunidades y ventajas mal o bien aprovechadas.

El esfuerzo perseverante es necesario.

Lo que nos atrevimos a hacer una vez, estamos más inclinados a hacer otra vez. Los hábitos de sobriedad, dominio propio, economía, celosa aplicación, de conversaciones sanas y sensatas, de paciencia y verdadera cortesía, no se ganan sin una diligente y celosa vigilancia del yo.

Los hijos formarán hábitos erróneos, si en su temprana niñez no son paciente y perseverantemente educados en la debida forma.

Los malos hábitos se forman más fácilmente que los buenos. Todo el conocimiento que puedan adquirir no contrarrestará los malos resultados de una disciplina laxa en la niñez. La frecuente repetición de un descuido forma un hábito. Un acto erróneo prepara el camino para otro. Los malos hábitos se forman más fácilmente que los buenos y se renuncia a ellos con más dificultad.

Si se los deja a su capricho, los tiernos niños aprenden lo malo más fácilmente que lo bueno. Los malos hábitos se acogen más fácilmente en el corazón natural, y las cosas que se ven y oyen en la infancia y en la niñez se imprimen profundamente en la mente.

Los hábitos precoces deciden la futura victoria o derrota. Seremos individualmente, para el tiempo y la eternidad, lo que nos hacen nuestros hábitos. Las vidas de los que desarrollan hábitos correctos y son fieles en la realización de cada deber, serán como luces brillantes que esparcen resplandecientes rayos sobre el sendero de otros; pero si se consiente que haya hábitos de infidelidad, si se permite que se fortalezcan hábitos de relajamiento, indolencia y descuido, una nube más oscura que la medianoche se posará sobre las perspectivas de esta vida y para siempre privará al individuo de la Vida futura.

En la niñez y la juventud es cuando el carácter es más impresionable. Entonces es cuando debe adquirirse la facultad del dominio propio. En el hogar y la familia, se ejercen influencias cuyos resultados son tan duraderos como la eternidad. Más que cualquier dote natural, los hábitos formados en los primeros años deciden si un hombre vencerá o será vencido en la batalla de la vida.
Autora: Elena G. de White
Cómo Tener Buenos Hábitos
Cómo Se Establecen Los Bueno Hábitos

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