CÓMO AYUDAR AL HIJO A PREPARAR SUS EXÁMENES


CÓMO AYUDAR AL HIJO A PREPARAR SUS EXÁMENES

Cada familia que alberga en su seno un estudiante sabe -tan bien como el propio escolar- lo que significa el mes de exámenes.

La docimología es una ciencia que estudia los exámenes en lo que respecta a su sistema de calificación y al comportamiento de examinadores y examinados. En este último campo ha hecho un serio diagnóstico y propuestas interesantes.

Un diagnóstico de la realidad
A pesar del intento de los últimos años de dividir el examen final de una asignatura en evaluaciones periódicas, trimestrales o bimestrales, es bien sabido que éstas sólo controlan la retención de conocimientos acumulados, dejando sin explorar los aspectos más importantes de la inteligencia, que una educación integral debiera considerar.

Así encarado, el examen "constituye una especie de control de fabricación, de verificación de la conformidad al molde, al patrón". Las consecuencias de una situación tal han sido analizadas repetidas veces y por muchos educadores. En vez de constituir un paso más en la conformación armoniosa de la personalidad del estudiante, viene a ser como una declaración de impuestos, que es detectora de bienes pero no generadora de civismo.

Aunque ésta suele ser la situación que acompaña a los niños y jóvenes, y no podemos cambiarla desde estas líneas, trataremos de orientar a la familia sobre lo que se puede hacer para que esta ocasión sea lo más feliz y positiva posible conjugando la situación psicológica del escolar con las expectativas de sus padres y maestros.

Estado psicofísico del escolar
"En una civilización en la que el éxito escolar es condición previa del triunfo material y social a tal punto que Young se creyó en el deber de denunciar los peligros de la 'meritocracia' - el examen que decide sobre el paso al año siguiente o la obtención del diploma es temido por el niño y su familia". Incluso, el respeto de las pruebas se aborda con temor y desconfianza.

Evite a su hijo toda emoción violenta. Y antes que nada, déle la seguridad de que aun en el caso de que fracasara, la relación afectiva entre él y usted no sufrirá alteraciones.

Las exanimaciones abarcantes por lo general se realizan sucesivamente en pocos días. ¿Cuál es el cuadro psicofísico del escolar frente a un examen o a una serie de ellos? Consideraremos los más importantes:

1. Ansiedad. La ansiedad es un estado de agitación, angustia y preocupación constantes que deja la sensación de incompleto o inalcanzado. Puede actuar como causa o como efecto. La ansiedad que se siente por un determinado hecho ubicado en el futuro puede incapacitar a la persona para realizar bien ese hecho o disfrutar de él. O bien un fracaso puede dejarla tan ansiosa que la lleve a la incapacidad de superar la situación aceptando las consecuencias.

Las manifestaciones de la ansiedad toman las formas más variadas:
Hostilidad sistemática. Oposición o rechazo hacia un determinado asunto ("¡Uf! ¿Otra vez... ?").
Bloqueo. Desconcierto a pesar de la simplicidad de los hechos ("Sencillamente no entiendo nada").
Irresponsabilidad aparente. No sustancial ("Me olvidé", "No sabía").
Dependencia. A veces exagerada respecto de los padres, docentes o condiscípulos, "para obtener respuestas que él mismo podría encontrar con un mínimo de reflexión o trabajo personal"? ("Dígame la primera palabra ... ").
Disturbios físicos. Vómitos, diarreas, tiques nerviosos, eczemas u otras reacciones propias de cada escolar.

2.- Temor. El miedo del escolar frente a los exámenes es doble: por un lado el fracaso y por otro la desilusión de quienes confían en él. Algunos estudiantes sienten sus fracasos más intensamente que otros depende de la educación que hayan recibido. Pero es verdad que así como algunos superan el fracaso y la humillación con cierta facilidad, otros quedan marcados para toda la vida. Aunque parezca un círculo vicioso, algunos sólo fracasan por miedo al fracaso.

El temor de desilusionar a padres y docentes puede tener raíces afectivas: perder el cariño y verse obligado a enfrentar la inseguridad que esta pérdida trae consigo, o simplemente miedo al castigo.

3. Descuido de hábitos regulares. A veces el "síndrome de examen" provoca la desorganización de la vida diaria del estudiante. Este descuida sus horarios regulares de sueño, ejercicio físico cotidiano y adquiere vicios alimentarios, como ingestión frecuente de café y otras drogas para "mantenerse despierto y activo".

4. Irritabilidad. El niño o adolescente sometido a exámenes o finales presenta un alto grado de irritabilidad como manifestación de cansancio, estrés o un estado que engloba todas estas molestias juntas.

Expectativas de padres y docentes

A veces los padres y los maestros cifran sobre los exámenes más expectativas de las saludables para el escolar, y lo que es peor las expresan repetidamente a los escolares .. Esta actitud hace que ellos se sientan traidores si no colaboran para ver realizadas esas esperanzas. En otras ocasiones esas expectativas van acompañadas del ofrecimiento de premios valiosos por el éxito, que llegan a ser tan codiciados que la posibilidad de perderlos por el fracaso atemoriza al estudiante.

Consejos a los padres

De cada diez escolares, dos aprobarán siempre los exámenes, dos no podrán nunca aprobarlos a menos que reciban una ayuda especial, y seis verán depender su éxito o su fracaso de factores concomitantes: salud, perseverancia, competencia docente, suerte, etc. Algunos consejos dignos de tenerse en cuenta para ayudar al escolar a probar sus exámenes son los siguientes:

1. Vigile la salud de su hijo. Sobre todo con anterioridad al período de exámenes y durante él. "No es posible salir bien en los estudios cuando no se está bien de salud"  La adolescencia es una edad crítica en la cual entran en funcionamiento algunas glándulas y el metabolismo sufre alteraciones.

2. Aliméntelo adecuadamente. Ofrézcale una alimentación que contenga los elementos de una dieta equilibrada, compuesta principalmente de frutas, legumbres y cereales preparados de un modo simple. Así evitará la pesadez después de las comidas y la tentación de eliminar las mismas con medicinas que lo liberen momentáneamente pero que terminarán agotando sus energías.

"Las células cerebrales con las que el niño llega a la escuela deben recibir proteínas y vitaminas. . . si se permite a los niños el libre acceso a las nueces, el queso y otros alimentos proteínicos puede calmarse a los más turbulentos, a los más desobedientes y a los más destructivos... El cerebro del niño requiere de dos a tres veces más energía que el del adulto"

3. Controle su descanso. Si bien la proporción necesaria de sueño varía con la edad, se puede afirmar que el estudiante ha dormido lo suficiente si se despierta descansado por la mañana y listo para iniciar las actividades cotidianas. Normalmente un niño debiera dormir nueve horas diarias a veces necesita un período adicional de descanso durante la tarde. El adolescente se sentirá bien físicamente después de haber dormido ocho horas. Vele para que el escolar evite el estudio nocturno y le sustraiga horas al sueño.

4. Incentívelo para que no descuide el ejercicio físico. El estudiante es activo por naturaleza y se siente mejor cuando se mueve que cuando está obligado a quedar quieto. El ejercicio a practicar durante el período de exámenes debería ser de relajación y no de sobreexcitación: paseos, aerobismo, trabajo físico al aire libre lejos de las multitudes y la contaminación. Mientras estudia para los exámenes debería intercalar períodos de estudio y de ejercicio durante el día.

5. Ofrézcale un ambiente físico adecuado. Proporcione a su hijo un lugar apropiado para estudiar. Si es posible una habitación de la casa donde pueda estar solo y disponer de sus elementos escolares como lo crea conveniente. Cuide que el entorno sea silencioso y apacible.

6. Rodéelo de las mejores condiciones emocionales. Aunque muchos escolares se adaptan bien a la escuela, no tienen la madurez necesaria para enfrentar los problemas que el sistema escolar les impone.
La escuela a veces culpa al hogar de ciertas inconductas porque éstas se producen allí, pero con frecuencia es la situación escolar la que origina esta tensión.

Las tensiones producidas por una situación de exámenes pueden provocar vómitos, pesadillas, disminución de la atención, irritación, problemas visuales, etc.

Ayude a su hijo a sentirse seguro de lo que estudia repitiéndole vez tras vez que si fija bien los conocimientos los recordará en el momento oportuno aunque crea haberlos olvidado.
Evítele toda emoción violenta, sobre todo negativa. No lo sobreestimule desde ningún punto de vista. Y antes que nada, déle la seguridad de que aun en el caso de que fracasara, la relación afectiva entre él y usted no sufrirá alteraciones.

7. Ayúdele a lograr una buena experiencia espiritual. No dejemos de reconocer que la actitud espiritual cumple un papel significativo en la aprobación de exámenes. Enseñe a su hijo a confiar en Dios, en sí mismo y en usted. Oriéntelo para que cumpla honestamente su parte, cumpla usted la suya y Dios hará el resto. No tenga la menor duda.
Autor: Monica Casarramona
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