GRACIAS, MAESTRO - ESQUIVEL BLAS, R.C.


GRACIAS, MAESTRO


Su mirada buscaba entre la bruma del pasado. ¡Zas! Se presentó de pronto una experiencia. Allá, en el distante ayer, se vio rodeado de amigos. Once años tenía cuando ingresó al Colegio ''Nuestra Señora de Guadalupe". La sensación de estar sentado en carpetas donde estudiaron ilustres peruanos lo llenó de una misteriosa necesidad que en ese momento no supo explicar.

La bulla cesó cuando las paredes recibieron el sonido de la vieja campana. Un docente ingresó al salón y los alumnos se pusieron de pie:

- ¡Buenos días, alumnos! -dijo con voz serena.
- ¡Buenos días, profesor! -se escuchó una voz colectiva.

El maestro los miró con paternal atención, El rayo fugaz del pensamiento le dijo: "Haz de estos niños grandes peruanos". Los alumnos vieron en su mirada un brillo que antes no percibieron jamás.

El automóvil seguía recorriendo las calles limeñas mientras su mente nadaba en el pasado.

- ¿Hacia dónde, Señor Ministro?
- Hacia la plaza Bolognesi, por favor -dijo y continuó pensando
Cuando participó en los juegos florales de su colegio obtuvo el primer puesto. Sintió gran honor cuando recibía la medalla en el auditorio del Colegio ¡Plaf! ¡Plaf! ¡Piaf! Sonaba la ovación. Sus ojos se humedecieron al recordar el día que, después de las vacaciones de medio año, llegó triste a clases; su profesor de gramática le preguntó ¿qué te sucede?

- Papá ha fallecido...., dijo, y se puso a llorar.
- Busca en Dios la fuerza que la vida te quita.
- Es que ya no veré a mi papá.
- Recuérdalo siempre y seguirá viviendo en ti.
- Pero ¿Vivir de recuerdos no es sufrir?
- El sufrimiento también da fuerzas para vivir.
- Pero el que sufre ¿puede pensar?
- Para los grandes hombres sufrir es una necesidad.

El niño se puso a llorar. Algunos de sus compañeros sollozaron y hasta los ojos del docente se humectaron por el llanto. Parte de la clase se destinó a motivar al niño. Para un hombre de bien -dijo el docente- existen cuatro patrones de conducta: ideales, principios, valores y virtudes. Por ejemplo, el ideal es la aspiración que nos lleva a la perfección social.

_ ¿Y qué son principios? -preguntó uno de los niños
_ Son ideas o normas básica que rigen nuestras acciones y pensamientos.
_ ¿Y qué son los valores? -preguntó otro
_ Son ideas de perfeccionamiento social que se imponen para una buena interacción humana, así como' la honradez, la solidaridad, el respeto, la honestidad, etc.

_ ¿Qué son virtudes? -preguntó un tercer discípulo
_ Son disposiciones del alma para actuar conforme a las reglas morales.

Las virtudes cardinales son: templanza justicia, prudencia, continencia.

El maestro explicó que estas fuerzas psicológicas llevan al hombre por el camino del bien; inclusive, agregó algo que los niños no olvidarían: "Los grandes hombres se rigen por principios, veneran los valores sociales y se empeñan en aumentar sus virtudes".

_ "Señor Ministro, llegamos a la plaza Bolognesi" Dijo el chofer despertándolo de sus pensamientos. Dejó los recuerdos en la copa de su memoria y le indicó que fuera por la avenida Alfonso Ugarte. Una sensación mágica inundó su alma cuando pasaba por su colegio.

- Deténgase - repitió tres veces.

Por la puerta principal del colegio salía su antiguo maestro de gramática.
Su cabello cubierto de blanco por el pintor de los años, era la corona de treinta años dedicados a formar intelectuales. Su caminar era pausado, su mirada tenía angustia y desesperación. El auto se detuvo, el patrullero que iba en la parte delantera como el resto de la comitiva también lo hizo. El Ministro bajó y caminó deprisa seguido por dos policías.

- ¡Maestro! -dijo con los ojos anegados por la emoción

El docente, asombrado por la presencia de tantos policías en su entorno miró al Ministro de Educación que le repetía. Maestro ¿No me recuerda? El anciano hacía memoria mas no recordaba.

- Disculpe Señor Ministro pero…
- No me diga Señor pues lo que soy se lo debo a usted. Sus consejos guiaron mi camino.
- Aún no logro recordar.
- Hace veinte años perdí a mi padre y lo que usted me dijo calmó mi dolor. Usted nos habló de los principios, de los valores y de las virtudes.

El maestro recordó y vio como el tiempo había madurado a su alumno y el recuerdo lo hizo sollozar. Los años no habían borrado la imagen de ese momento. Y luego nacieron nuevos recuerdos a su mente.

- Señor Ministro, el Presidente quiere saber a qué hora llegará.
- Por favor, dígale que estoy en camino.

El funcionario lo invitó al vehículo oficial mas el docente se rehusó cortésmente. Entonces, su ex-alumno decidió caminar a su lado. Eran seguidos por la comitiva ministerial mientras recordaban. Un fotógrafo que pasaba por el lugar tomó la foto del Ministro al lado de una persona de humildes prendas. Las personas que transitaban por el lugar se quedaban asombradas pues nunca habían visto en carne y hueso a un Ministro, en especial a uno que en vez de adulador del gobierno era defensor a ultranza de los maestros.

- Ojalá todos los Ministros fueran como él -dijo una señora que pasaba por ahí.
¿Recuerda maestro, cuando en una clase mi amigo Christopher se burló de Teófilo?, mas el pasado no volvía a la memoria del docente pues había olvidado algunas cosas por lo que el Ministro continuó, usted dijo que los mediocres son pedantes; por eso siempre traté de ser modesto. Sus palabras han sido principios de mi vida, agregó el funcionario con ojos inundados de emoción. La multitud se aglomeró, inclusive varios aplaudieron al Ministro y un joven se acercó y le dijo "de este Gobierno, sólo usted vale la pena".

_ Gracias, pero el hombre es según los maestros que ha tenido -dijo y abrazó a su preceptor- Agradezco sus aplausos; pero ahora, ante ustedes, quiero agradecer a mi maestro cuyas palabras orientaron mi vida.

El joven reconoció a su ex profesor y emocionado dijo "él también ha sido mi profesor" y corrió a abrazado pero los policías lo detuvieron. El Ministro les pidió que lo dejaran pasar. Estrechó la mano de su maestro y le agradeció por sus consejos pues sin ellos tal vez se habría dedicado a otras cosas. Me falta un año para terminar mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas –dijo- el joven y continuó-, usted me dijo cierta vez "Cada uno decide lo quiere ser en la vida"

- Ve maestro; usted forma intelectuales.

El fotógrafo impregnó ese momento en el rollo de su cámara. Cuando el funcionario estaba a punto de llorar por la emoción su secretaria se acercó y le dijo: Señor, llama nuevamente el Presidente.

- Maestro, debo irme. ¿Podría verlo otro día?
- Claro

La secretaria anotó la dirección del docente. Las bocinas volvieron a sonar y la comitiva ministerial se alejó. La gente se fue dispersando, el estudiante de Derecho agradeciendo al maestro se fue con su enamorada y el docente continuó su camino para luego subir en un microbús. Cuando llegó a casa su esposa le preguntó si había solucionado el problema de la jubilación; él contestó que no y luego le contó lo ocurrido mas ella no le creyó hasta que al día siguiente vio la foto del Ministro de Educación al lado de su esposo y un joven que no conocía. Ay cariño, si los agradecimientos fueran dinero los maestros no tendríamos deudas. Lo único malo que se leía en la portada del diario era que el Ministro estaría a punto de renunciar.

Al domingo siguiente el maestro desayunaba con su esposa un par de panes y una taza de café. Las bocinas de un patrullero golpean la calle. Al rato suena la apolillada puerta. ¿Quién? -pregunta el docente abriendo la puerta. Sorpresa grande se lleva al ver al Ministro.

- Por favor hijo, pasa -dice un tanto avergonzado
- Gracias, maestro

Ingresan personas con unos panes calientes, porciones de chicharrones y varios tamales. En la calle los vecinos se aglomeran en tomo a la casa.

¿Quién es? ¿Quién es? - preguntaban con insistencia-, El Ministro de
Educación, contestó uno de los policías. Luego del opíparo desayuno el ex alumno le dice a su maestro que el problema sobre su jubilación ha sido resuelto; gesto que agradece profundamente por lo que el funcionario dice "Muy poco se paga con un favor a quien nos ayudó a triunfar".

- Qué bueno eres, hijo.
- Sólo soy como usted me educó.

El docente se llenó de orgullo; esas palabras era la mejor condecoración que podía recibir. Ya era medio día cuando el Ministro decide despedirse.

- Maestro, mi vida en la política va a terminar.
- ¿Por qué?
- El Presidente quiere reducir el magisterio; por eso no desea incrementar los haberes del docente; por ello, he decidido presentar mi renuncia irrevocable el día de mañana.

- Pero hijo, debes pensar en lo que vas a perder.
- Usted me enseñó que el valor del hombre es igual a la suma de sus virtudes y sus obras.

Ministro y docente se despidieron en la puerta. Los vecinos miraban con asombro y orgullo al maestro mientras se alejaba la comitiva ministerial.
Cuando al día siguiente el Ministro se dirigía a entregar su renuncia irrevocable un accidente en la Vía de Evita miento ocasionó su muerte. El gobierno en su comunicado oficial insinuó que dicha pérdida habría sido causada por la oposición. Cuando el maestro se enteró lloró sobre su vieja mesa. A los dos días de la inhumación fue al cementerio y dejando unas flores sobre la tumba del Ministro dijo "Con peruanos como tú, la nación aún tiene esperanza".

Esquivel Blas, R. C.

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