TREINTA Y NUEVE ONZAS DE ORO POR CINCO ZEDAS Y UNA SANDIA - RESUMEN - TRADICIONES CUSQUEÑAS DE CLORINDA MATTO DE TURNER


TREINTA Y NUEVE ONZAS DE ORO POR CINCO ZEDAS Y UNA SANDIA


I
Las noticias de que en Madrid había sido quitada la cabeza de un gobernador marítimo: que el Virrey de México  Orcazitas, iba preso en un navío de registro; que había sido promovido al arzobispado de Charcas el señor Morcillo, difunto ya; y que en Lima se había desarrollado una peste cuyos estragos confundían, pues solo en mortajas de San)Francisco se habían vendido más de ocho mil; fueron traídas al Cuzco por el cajón que llegó de la capital el día 22 de junio del año de desgracias 1747, día a la sazón de luto y pesadumbres para la ciudad, pues acaba de morir en su finca de Quispicanchi, el muy docto don Jeseph Agustín Pardo de Figueroa, Marqués de Valleumbroso, caballero de la Orden de Santiago, natural ,de Lima, hombre querido y admirado en el Cuzco y de quien, dice un cronista de aquel tiempo: "fue , el hombre de mayor lustre de esta ciudad y el más erudito en toda literatura de más de la pericia en ambos derechos (que era su profesión) ,y así era de la más hermosa enciclopedia de las facultades de Philosophía, Teología Escolástica Expositiva, Moral, Matemáticas, Poesía, Mitología, Historia Sagrada y Profanas, y otras muchas noticias con el adorno de ocho lenguas, es a saber la Latina, Castellana, Quechua, Mejicana, Portuguesa, Tos cana, Francesa ,y Griega".

La muerte de tan esclarecido varón consternó a, los habitantes del Corregimiento y muchos de sus amigos no se detuvieron en ir a Quispicanchi, que dista del Cuzco doce millas de camino llano y poblado, para asistir al solemne entierro que se hizo en el pueblo de Oropesa el día 26. Todos los que llegaban hacían memoria de las virtudes y dotes intelectuales que adornaron al ilustre difunto, y uno de sus amigos contó como especialidad, haber pagado en cierta ocasión, treinta y nueve onzas de oro por cinco zedas y una sandía, antes que a los ricos del Cuzco les ocurriese mandar chasquis; a coger sandías en la costa.

II

Quispicanchi hermoso fundo que hoy pertenece a la respetable familia Nadal Garmendia, había sido convertido por el Marqués de Valleumbroso, en la residencia de todos los goces campestres, sin olvidar una biblioteca enriquecida con las obras de mayor mérito, por las que pagaba precios fabulosos.
El Marqués, a más de un fino trato y culto bien decir, acostumbraba desayunarse con buen vino y rico chocolate noticias que me excusan, decir que casi siempre, y aun sin casi, comía acompañado por ocho diez de su intimidad, con los que sostenía largas pláticas sin mezclar nunca la vida de los vecinos. Encontrábase mañana, a la mesa, ocasión en que la que se presentó un criollo llamado Pablo Rubianes, llevando una sandía que la ofreció en venta, agregando con suma: gracia y habilidad: traída para su Mercé el señor Marqués de Valleumbroso por este pobre Zurriburri que no llegó Zarrastron e que mira el piadoso Zumbel de vuesa Mercé, para Zurcir su raido Zurrón.

Agradóle al de Pardo Figueroa el juguete de la Zeda y la vivacidad del criollo, tomó la sandía, vació todas las monedas de su bolsillo en un plato, donde cayeron también unas cuantas de las agazapadas, en las faltriqueras de sus comensales, reuniéndose treinta y nueve onzas de oro que el Marqués entregó, al muy ducho diciéndole: válgante tus cinco zedas y tu zalamería; para cogernos en zalacarda, y Dios te saque siempre con bien.

Retiróse Pablito hecho un sábado de gloria, acariciando sus treinta y nueve onzas y diciendo por el camino:"¡si no será mucha cosa esto de caer en gracia de los poderosos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada