SANTA CATALINA DEL CUZCO - RESUMEN - TRADICIONES CUSQUEÑAS DE CLORINDA MATTO DE TURNER


SANTA CATALINA DEL CUZCO


I
Las monjas Catalinas, fundadoras de la orden en Arequipa hacia el año de 1601, lo fueron también del monasterio del Cuzco y estaban destinadas; huir de un lugar a otro expulsadas por los terremotos.
La destrucción de Arequipa en 1604 las obligó a trasladarse al Cuzco, donde 46 años después tendrían que abandonar de nuevo sus naves conventuales para buscar abrigo bajo techo hospitalario, pues él Cuzco, la ciudad monumental, fue convertida en escombros casi en ,su mayor parte, y en todas direcciones se veían solo montones de polvo, tejas, adobes y sillares desmoronados.

Cuenta la crónica que el 31 de Marzo de 1550, acaeció un formidable terremoto que trajo por tierra Santo Domingo. San Francisco la Compañía, San Agustín, la celebrada Merced y tantos otros edificios públicos inclusive Santa Catalina que al desplomarse sepultó en sus naves a la última monja arequipeña que aún restaba.

Tómese idea de las ruinas de la ciudad, por el cantarcillo que nos queda en la "Chrónica" del maestro Gil Gonzalez Dávila, que en aquel tiempo lo repetían sazonado con lágrimas.

Cuzco, quien te vió ayer
y te ve ahora
Cómo no llora?

Don Vasco de Contreras y Valverde, Gobernador, Deán, Provisor y Vicario General del Obispo y Comisario Subdelegado de la Cruzada, ordenó que el 1° de Abril se trasladase la Comunidad de Catalinas a la casa de don Pedro Castilla, llevando en procesión el Santísimo.
Allí permaneció algunos años esta comunidad, pero tuvo que emprender nueva peregrinación al barrio de Cuichipuncu casa del Comendador don Pedro Alonso Carrasco, y ahí la encontró el Obispo don Juan Alonso Ocón, posteriormente Arzobispo de la Plata y quien emprendió la reedificación del extinguido monasterio.
En 7 de Diciembre de 1651 -según afirmación del secretario don Juan Calvo en el "Libro de actas capitulares"- bendijo el Obispo Ocón la primera piedra para el nuevo edificio y asistió a la ceremonia vestido de pontifical, acompañado por el Cabildo Eclesiástico en el que figuraban" don Vasco de Contreras y Valverde, Deán; don I Pablo Recio de Castilla, Licenciado; don Bartolomé de Liendo Londoño, Chantre; don Alonso Mesia de Estela, don Bartolomé Roxas Anaya, don Diego Vargas Chacón y don Alonso Fernández de Vela.

Igualmente asistió el Cabildo, Justicia Y Regimiento de la ciudad, siendo Teniente de Corregidor don Nicolás Flores, Alcaldes ordinarios don Pablo Castilla, don Diego de Avendaño, etc., etc.
Bendecida la piedra, fue colocada en el altar mayor al lado del Evangelio, Y debajo de ella depositó Señoría Iltma tres medios reales, catorce reales sencillos, un real de a dos, dos reales de a cuatro, doce reales de a ocho, un escudo de oro, un doblón de a dos de oro, una sortija con piedra blanca y un limpia dientes de oro con esmalte, y encima de la piedra una lámina de plomo con la inscripción Y renglones ¡siguientes, que copiamos exactamente como está en la "Chrónica Historial".

D. O. M.

Sub nacentis-coeli terraque Regines auspisii ejusdenque fer Augusto Nomine iexque per orbem fausto simul el inclyfo natalifio dicatum, orienitis scilicit Justilttie solis ortenfi, at que felicissima appentenfí aurora Mariee intemerata Malre Faecundae Virgini, in lucís oras recens edHae consecraium Templum hoc Malialum Sanlae Cathlinae Senencis exlusiius, et capet inter sydera conderie brevi sparat Inosentio DecimoSummo Pontífice el Philippo Quarto Hispananiarum Reye veruna pofianfibust: Peruv Y Prorege D. Garcia Sotomayor et Sarmiento, Comite de Salvatierra; Cuzkensi Episcopo D. Joanne Alfonso Ocon electo Archie piscopo Platensi; Cuzki Protori D. Joanne de la Cerda et Coruña: Abatissa Da. Maria de la Paz et Velasco Die VII. Decembris, anno a Partu Virgeneo supar millesimum sexentesimo quincuagesimo primo.

III

Todo esto quedó bajo la dicha piedra, que deberá guardar hasta hoy aquellas joyas cuyo poco valor las garantiza de un próximo desentierro.

La abadesa doña María de la Paz y Velasco, dicen que fue una maestra insigne de latinidad y que miraba como hijas a todas las monjitas que encomendadas a su cariño, encerraban bajo el tosco sayal de las catalinas la hermosura de una alma virginal.
Hoy y está al frente de aquella comunidad una querida amiga de nuestra niñez, que responde al nombre de la Madre Yábar. 1877.

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