LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO – LUCAS: 15, 11-22 – 15, 22-32 - RESUMEN


EL HIJO PRÓDIGO – LUCAS: 15, 11-22 – 15, 22-32 

Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. El progenitor así lo hizo. Luego, el hijo, juntándolo todo, se fue lejos a una provincia apartada y allí desperdició sus bienes, viviendo perdidamente. Y, cuando todo lo malgastó, vino la hambruna, sintió necesidad y se arrimó a un ciudadano, el cual lo envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se los daba. Y, volviendo en sí, manifestó; “¡Cuántos jornaleros en casa tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me iré donde mi padre y le diré, “He pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser tu hijo, hazme como a uno de tus jornaleros”. Y fue donde su padre. Y cuando este, misericordioso, lo vio, corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. Y el hijo le dijo: “He pecado contra el cielo y contra ti, no soy digno de ser llamado tu hijo”. Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed el mejor vestido y vestidlo, y poned un anillo en su mano…y colocad calzado en sus pies… Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, pues este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado”. Y se regocijaron. Su hijo mayor estaba en el campo y, cuando llegó a casa, oyó música y danzas y, llamando a un criado, le preguntó qué pasaba. “Tu hermano volvió – le contestó – y tu padre mandó matar el becerro gordo por recibirlo bueno y sano”… Se enojó y no quiso entrar. Salió su padre y le rogó que entrase. Mas él reprochó: “Tantos años que te sirvo y no te desobedecí jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozar con mis amigos. Pero cuando vino tu hijo, que consumió tus bienes con rameras, hiciste matar el becerro más gordo”. Y el padre le dijo: “Hijo, tú estás conmigo y todas mis cosas son tuyas… Mas era necesario regocijarnos, ya que tu hermano era muerto y ha revivido, estaba perdido y fue hallado””. 

Interpretación: El don del perdón engrandece al hombre. Todos somos hijos de Dios, pero Él gozará con el perdido que vuelve arrepentido al redil, pues está seguro de que ha logrado un alma nueva.

Fuente: Colección Amiguitos

5 comentarios:

  1. bueno estas parabola da una enseñanza muy importante

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  2. ME GOSTO MUCHOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

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  3. Es una parabola muy bonita te enseña a pedir perdón

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