LOS DOS HERMANITOS - CUENTOS INFANTILES


LOS DOS HERMANITOS


Hubo dos hermanitos, niño y niña, que vivían víctima de los malos tratos de su madrastra. Esta los aborrecía porque eran bien parecidos; en cambio, su propia hija era fea, coja, y, por añadidura, tuerta.

Cansados de sufrir, los dos hermanitos, aprovechando de un descuido de la madrastra, huyeron de aquel hogar.

Caminaron largas horas, y al anochecer, se encontraron a la entrada de un espeso bosque. Rendidos de hambre y fatiga, se acomodaron en el hueco de un viejo tronco. Al día siguiente continuaron su camino y como hacía mucho calor, sintieron sed.

-¡Hermanita, oigo el murmullo de un arroyo! -dijo el niño.

Cuando el niño se inclinó para beber, la niña se lo impidió, porque oyó que el agua murmuraba:

- ¡El que me beba, quedará convertido en tigre!

Continuaron su ruta y encontraron otro pequeño riachuelo. El niño se abalanzó ansioso sobre el agua, pero su hermanita lo evitó diciendo:

- ¡Por favor, hermanito, no bebas! ¡Acabo de escuchar que si bebes, quedarás convertido en lobo!

Se resignó el muchacho y siguieron su camino. De pronto, oyeron nuevamente rumor de agua: avanzaron ansiosos, pero cuando llegaron, la niña dijo.

- Oigo que el arroyo murmura: "Se convertirá en cervatillo, quien me beba".
Pero el niño, no pudiendo resistir ya su devoradora sed, se agachó para beber con ansia. Terminó de beber y quedó transformado en un lindo cervatillo. Los dos hermanos lloraron con desconsuelo, dándose cuenta que todo aquello era obra de su perversa madrastra, quien, como era una hechicera, había encantado todos los arroyos para matarlos de sed.

Los, dos hermanitos decidieron no separarse nunca, y la niña, quitándose su cinturón, hizo un collar para su amado cervatillo, que saltaba junto a ella.

A lo lejos vieron una cabaña, y llegándose, vieron que estaba vacía. Se quedaron, pues, a vivir en ella, y todos los días salía la muchacha a buscar frutos y nueces para comer, y tiernos tallos para darlos a su hermanito, el cervatillo.

Vivieron contentos así los dos hermanos, hasta que, un día, el rey vino de cacería por esos lugares. Al oír el cervatillo el cuerno de caza, no pudo resistir los deseos de ir hacia allá y la niña, por más que se opuso, no pudo contenerlo.

- Cuando regreses, para que yo sepa que eres tú, dirás: Hermanita, soy yo -le advirtió ella.

Los monteros del rey, cuando vieron aquel hermoso cervatillo, quisieron darle caza, pero no lo consiguieron.

Uno de ellos lo persiguió hasta la cabaña, y oyó las palabras que el animalito decía ante la puerta y vio cómo ésta le era abierta. Contó esto al rey, y éste, al día siguiente, siguió alcervatillo, y llegando a la cabaña antes que él llamó a la puerta.

-Hermanita, soy yo -dijo el rey, fingiendo la voz.

Cuando la joven abrió la puerta, el rey quedó prendado de su belleza, la llevó a palacio con su querido cervatillo, y se casó con ella. Pero cuando la madrastra se enteró, puso en juego sus malas artes y asesinó a la reina, suplantándola con su feísima hija. Más, cuando el rey se dio cuenta de esto, se llenó de ira y mandó degollar a la bruja y a su hija.

Al morir la hechicera, la reina resucitó y el cervatillo recobró su forma humana, reinando la felicidad en ese palacio.

Fuente: Coquito

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