ENVÍO – CLEMENTE PALMA – CUENTOS MALÉVOLOS


ENVÍO

Quería usted que yo escribiera un cuento con moraleja, pues opina usted que la mayoría de lo que he escrito carecen de ella o tienen lo que usted, con mucho esprit, llama inmoraleja. Creo haberla complacido con el cuento de marionetas que acaba de leer. La moraleja es fácil de desentrañar: en amor no debe llegarse a la, posesión, a la apreciación exacta del objeto amado.

Poseer o conocer es matar la ilusión; es odiar, es encontrar ridículo el objeto amado, es hacerle perder todo el prestigio y encanto que tenía para nuestra imaginación: Una insigne amadora, Liane de Pougy, termina un libro delicioso con esta frase: Rien ici bas ne vaut qu'un baiser. En, amor no debe pasarse del beso, la pena de que nuestra alma se ponga a mirar por el anteojo del duque de Egipto. Y ¡adiós la ilusión!
¡Pero el amor así es una horchata idealista! -pensará usted sin decirlo, como lo pienso yo y lo digo, como lo piensan todos los que son jóvenes de cuerpo y alma y ven en el matrimonio, o en lo que lo valga, la coronación razonable del amor. -¡Es cierto! -la respondo desconcertado, -y confieso a usted con toda ingenuidad que la moraleja idealista de mi cuento... no resulta ¿Sabe usted por qué, amiga mía? Porque la vida y, por consiguiente, el amor no tienen moraleja.

Clemente Palma

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