LOS DOS HUERFANITOS - HISTORIAS DE LA VIDA


LOS DOS HUERFANITOS


Eran dos hermanos huérfanos, Juan y María que perdieron a sus padres durante un terremoto que ocurrió en la ciudad de Satipo. Aquel día trágico Juan y María habían salido de su hogar con dirección a su chacra a recoger unos cuantos frutales; desde su casa hasta la chacra había una distancia aproximada de 3 kilómetros que los separaba un puente, una vez que llegaban a su chacra jugaban alegremente.


Fue entonces que de pronto sintieron el estruendo samaqueo del terremoto, asustados veían y sentían como a su alrededor todas las plantas se movían, en esos instantes divisaron a la ciudad y ante sus ojitos sobresaltados veían atónitos como caían las casas, las chozas cercanas, las torres de la iglesia se venían abajo, había derrumbes, las carreteras se partían en dos, todo era desolación y polvareda.

María la hermana menor empezó a correr gritando; ¡mi mamá! ¡mi mamá! ¡mi papá!, su hermano cogiéndola de la mano le sujetó fuertemente, tirándose ambos al suelo.

El movimiento telúrico seguía a cada instante con más fuerza por lo que empezaban a caerse los puentes, y la tierra se abría, las aves volaban chillando, los animales del campo corrían bramando de un lugar a otro. La gente gritaba, lloraban, corrían con desesperación por las calles, otros eran enterrados por las casas derrumbadas.

Pasaron horas, calmado el tiempo, Juan y María pernoctaron en su chacra porque ya no podían volver a su casa, ya que el puente había desaparecido; al día siguiente los dos hermanitos agarraditos de la mano empezaron a caminar con rumbo desconocido, tenían hambre y sed, frio y calor solo se alimentaban de las frutas del campo y cuando les cerraba la noche dormían en la intemperie.

Después de unos días llegaron a un pequeño poblado, donde había algunos sobrevivientes, ahí los acogieron y empezaron una nueva vida, esta vez a la ciudad de Huacancayo llegaron a la ciudad y empezaron a buscar trabajo, Juan se dedicaba a lustrar botas y María entró a una casa como empleada domestica tan sólo a sus 9 años.
Los dos hermanos eran bien queridos por su dedicación al trabajo; ambos empezaron a estudiar en las noches con mucha dedicación, así pasaron los años y culminaron su educación, después de muchos sufrimientos y marginaciones. Una vez jóvenes, Juan decide postular a la universidad logrando sus objetivos, ingresando a la facultad de medicina, estudiaba y trabajaba a la vez.

Después de siete largos años egresa de la universidad como médico. María siguió sus pasos postulando a un centro superior, donde ingresa a la facultad de derecho, después de cinco años salió como abogada. Ambos hermanos profesionales emocionados, contentos y felices y rodeados de sus amigos y algunos familiares lejanos, organizan una fiesta de encuentro, fraternidad y amistad.

Durante la ceremonia, María toma la palabra y con lágrimas en los ojos cuanta a los presentes como sobresalieron luchando cada día, y así llegar ser unos dignos profesionales.

“La lucha y sacrificio en la vida tiene su recompensa”

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