LA ABUELA MAKASH - LEYENDAS DE MI PUBLO


LA ABUELA MAKASH


Las personas mas antiguas del pueblo cuentan que, la abuela Macas vivió mas de cien años en el distrito de Andamarca provincia de Concepción; ella fue una mujer alta y robusta de piel canela con un coraje valiente, porque para ir a ver a sus ganados vacunos y lanares que estaban ubicados en las alturas de Putacc, Palia y Huarmicocha, ella cabalga su caballo blanco; cogiendo su sombrero negro y su mantilla puesto al hombro enrumbaba el viaje al lugar indicado.

Haciendo un poco de biografía, la abuela Macas nació el año 1870 aproximadamente, cuando era niña fue testigo de la guerra del Perú con Chile quedando grabado en su memoria, los sucesos ocurridos en aquel tiempo. Desde niña fue educada por su primo Simeón Ames quien era un ex militar de la Escuela de Chorrillos, estudió en una escuelita de concepción (es ahí donde fue testigo del enfrentamiento con los Chilenos) en sus momento libres su primo enseñaba mucha disciplina y puntualidad, además le instruía como cabalgar los caballos pues esto le sirvió a la abuela para dedicarse a la compra y venta de ganados, y con sus ganancias mantenía a toda su familia que tenia a su cargo. Recorría las alturas y las aldeas para ayudar a la gente de pocos recursos económicos, porque era soltera, de un corazón grande y generoso hasta los últimos días de su existencia.

Durante sus años mozos fue una figura incomparable, valiente y trabajadora. La abuelito Macas se hizo cargo de la atención y cuidado de sus cinco sobrinos (Gerardo, Julia, Adela, Silvina y Bernardina) quienes quedaron desamparados por sus padres a corta edad. Esta delicada labor paternal y maternal fue titánica y laboriosa, mientras estuvieron bajo su tutela; se recuerda mucho que, a sus sobrinos les hizo estudiar en los mejores colegios de la incontrastable ciudad de Huancayo.

La abuela Macas fue muy bondadosa con las personas, demostrando preocupación y ayuda material por los demás, dedicaba a coser vestidos, para niños y adultos, aunque desde muchos años atrás ya lo hacía. Cuando contaba sus 90 años era increíble que hacia pasar el hilo por el ojo de una aguja, y así coser genialmente sus trabajos de su clientes; las personas de la población y otras de fuera quedaban muy impresionados. Fue católica desde nacimiento; supo encaminar y formar a sus cinco sobrinos con mucha moral y fe, pues en varias fiestas religiosas del pueblo, donde se realizaban procesiones de los santos, las cuatro hermanas solían cargar el anda, por todo el recorrido del parque y calles ante laminada asombrosa de la multitud.

Llego a ser tatarabuela de mas de 30 niños, querida por toda la población, cariñosa y amable nunca tuvo problema con nadie, solos sabía dar la mano a quien lo necesitaba.

Pasado los cien años de vida, delicada de salud caminaba ayudado por su bastón, luego sentadita en un rincón de su tienda, observaba el ir y venir de las personas algunos de ellos se acercaban a saludarla mas ella sonreía y empezaba a dialogar y contar las experiencias de su vida.

Un día la muerte la sorprendió, fue el año 1985, en el mes de julio, dejando de existir con una enfermedad incurable, conocido como el cáncer, a su velorio y entierro asistieron una multitudinaria cantidad de personas, ya que era muy conocida y popular, mas que todo por sus obras y bondades de ser “Madre del pueblo” .

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