EL SUSTO DE UN CHOFER - HISTORIAS DE LA VIDA


EL SUSTO DE UN CHOFER

Gilberto era un experto chofer porque desde niño veía como conducía su padre con todas las destrezas y habilidades en el manejo de un carro.

Pasaron muchos años y Gilberto era ya todo un joven y buen mozo, empezó sus viajes por los lejanos pueblos la sierra central llevando pasajeros y cargas con su empresa de transportes “Alarcón” muy conocida en aquel tiempo. Por su trato amable y cortes hacia las personas era muy querido y reclamado y en su empresa faltaba espacio y asientos para llevar a los pasajeros a su destino; recorría los pueblos de Andamarca, Runatullo, Maraynioc, Comas, Concepción, Satipo y entre los lugares.

Cuanta don Gilberto que por esos años las carreteras se encontraban muy abandonadas y descuidas por lo que tenia que hacer malabares con el timón y freno, para avanzar y correr sin problemas. Durante su trayectoria de viaje cuando divisaba a lo lejos algún carro, tenia que esperar unos minutos para poder dar pase en vista que la carretera era muy angosta y peligrosa; y si el encuentro era en una curva, uno de ellos tenia que retrocedes varios metros hacia atrás.

Un día domingo Gilberto fue engañado por los espíritus malos que deambulaban en la oscuridad, en los cerros silenciosos, quebradas y montes abandonados. Aquel día viajaba de Satipo a Concepción, el horario de salida fue a las seis de la tarde para poder llegar a su destino en horas de la mañana del día siguiente, recorriendo más de once horas.

Fue así que al promediar las dos de la mañana, Gilberto se encontraba conduciendo su móvil por las quebradas de Maraynioc, en esos tiempos también había una empresa que le hacia la competencia por las mismas rutas, era la empresa “San José” siguiendo con su viaje, Gilberto divisa a lo lejos un carro con sus luces potentes que se acercaba lentamente en sentido contraro, luego ingresa a una de las quebradas; Gilberto pensando que se trataría de lastra empresa en sentido contrario, luego se trataría de lastra empresa y para evitar problemas decide esperar un rato, luego busca un espacio amplio para estacionarse. Pero pasaron varios minutos y el móvil no aparecía, al ver que la espera era demasiado tiempo Gilberto avanza lentamente tocando el claxon, cuando llega al lugar donde había aparecido el carro, se dio con la increíble sorpresa que no había ninguna huella de haber pasado algún carro.

Entonces Gilberto valientemente siguió avanzando y de pronto su cuerpo se escarpelo como piel de gallina, al instante freno su móvil y se estaciono, le ordeno a su ayudante que le acompañara para ver que es lo que había pasado verdaderamente, y en presencia de algunos pasajeros curiosos caminaron varios metros con linternas en la mano, pensando que la empresa se había ido al abismo, sin embargo solamente encontraron la lóbrega noche y el silbido del viento en la oscuridad. Al retornar a su carro todos comentaban que se trataría de algún fantasma o espíritu malo, luego siguieron su trayecto hasta llegar a su destino.

Paso una semana y en el mismo lugar donde fue engañado don Gilberto la empresa de transporte “San José” sufrió un accidente cayendo al abismo de unos cien metros de profundidad aproximadamente donde perdieron la vida veinte personas y unos quince heridos.

Desde aquella fecha don Gilberto siempre se encomendaba a Dios con más fe y devoción, durante todo el recorrido de sus viajes para que no le sucediera nada malo ni menos un accidente.

“La Fe mueve montañas”

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