EL ÁRBOL TORCIDO - CUENTOS


EL ÁRBOL TORCIDO

Un día don Erasmo caminaba con su pequeño hijo por unos campos silvestres para llevar leña a su hogar, en el trayecto conversaban amenamente, luego llegaron a un bosque donde habían sembrado algunos campesinos buena cantidad de eucaliptos.

Fue ahí cuando su hijo Benito se detuvo y observo minuciosamente las plantaciones uno por uno y se dio cuenta que la mayoría de las plantas se encontraban bien rectas y enderezadas, y en eso vio que había unos cuantos eucaliptos completamente torcidos, se les veía muy feos por lo tanto no servirían para la construcciones de las casas.

El hijo le pregunto a su progenitor, papá: ¿Por qué algunos árboles están torcidos y los demás están bien rectos? – mas el padre respondió; querido hijo “el dueño de estas plantas, cuando recién estaban creciendo, machete en mano les potaba sus pequeñas ramas cada cierto tiempo es por eso que se encuentran bien enderezados tal como le ve; pero aquel eucalipto que esta torcido posiblemente, al dueño se le olvido podarle sus ramitas por ellos creció mal y torcido”

Es así querido hijo repuso don Erasmo, esto hace recordar algo de los seres humanos en cuanto a su formación; “cuando una persona, desde niño va creciendo, tiene conocimiento y quiere irse por un mal camino con desobediencias a los padres y rebeldías; los padres tienen todo el derecho de corregir a sus hijos, cortándoles sus malos comportamientos y hábitos”, dialogando, orientándolos para que en el futuro tengan un buen hijo ejemplar y un buen ciudadano.

Pero si no se le corta a tiempo todo lo negativo que hace un hijo cuando ésta en pleno desarrollar, entonces será tarde el arrepentimiento de los progenitores, porque crecerá y estará como aquel “aquel torcido”, difícil de enderezarlos; por eso hay personas del malvivir en este mundo que no han tenido una buena formación en su hogar.

Don Erasmo terminó con estas palabras: “querido hijo, si te corrijo y castigo cuando haces algo malo es para tu bien, mas aun de nuestra familia y de la sociedad”. El hijo movió la cabeza y agradeció a su padre con un fuerte abrazo y él hijo: papá quiero crecer como aquel árbol recto y bien formado. Al atardecer retornaron a sus hogares felices y contentos.

“La Disciplina y corrección tiene sus buenos frutos”

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