CÓMO AYUDAR AL NIÑO MIEDOSO


CÓMO AYUDAR AL NIÑO MIEDOSO

Los temores infantiles parecen de poca importancia y divertidamente absurdos.
El miedo es una emoción natural; sin embargo, puede convertirse en un factor de perturbación en el desarrollo psíquico del niño.

Pero el adulto debiera considerarlos con seriedad -sin llegar a la extrema preocupación - y ayudar al niño a enfrentarlos. He aquí algunos principios de la higiene preventiva del temor:

1. Controle el clima familiar. Para que el niño pueda vencer el miedo es necesario mantener las actitudes de los padres y el clima familiar bajo control, ya que esto influye en la serenidad del niño frente al peligro. "Las disputas entre los padres, una atmósfera tensa, o bien amenazas... o reprimendas continuas; un padre siempre ausente, la irregularidad habitual de los horarios, o también un estado de agitación perpetua, nerviosismo, excitación en la familia, son ciertamente factores que en nada contribuyen al sentimiento de seguridad de que tiene necesidad el niño. Todos sabemos que por muy pequeño que éste sea, posee una facultad especial para captar, sentir que las cosas no marchan bien en la vida familiar: capta esa tensión; esa inquietud, y las siente como si fueran una amenaza para su propio equilibrio".

La ausencia de equilibrio y seguridad es lo que abre las puertas al miedo infantil.

2. No avergüence al niño tildándolo de cobarde. Algunos padres tienden a mostrarse rudos con los hijos miedosos, especialmente los varones. ("¡Qué! ¿Acaso tienes miedo al agua? ¡Te doy un zambullón y verás como sales nadando!")

3. Evite las amenazas. Las amenazas son perjudiciales en cualquier ocasión, cuánto más respecto del miedo. "Te encierro en el galpón y apago la luz", "Irás al jardín solo, esta noche" son sentencias que no le ayudarán al niño a vencer sus miedos. También evite las amenazas con personajes imaginarios como el "cuco", el "hombre de la bolsa", las "brujas", etc.

4. Nunca use el chantaje. "Seguramente tú no tienes miedo de hacer eso, ¿verdad?" o "Naturalmente, tú tienes miedo de todo y no serás capaz de hacer aquello". El eco de estas palabras es nefasto para el niño, mina la seguridad en sí mismo, le provoca ansiedad y le quita las fuerzas para sobre-ponerse.

5. Evite las situaciones que producen miedo. Si el niño teme a la oscuridad no lo deje solo a oscuras ni lo obligue a salir solo de noche o a dormir con la luz apagada. Si tiene miedo a los perros, evítele el contacto con ellos.

6. Enseñe al niño a jugar con sus miedos. El sentido del humor combinado con un afectuoso sentido común ayuda a prevenir los recelos yacentes en la raíz de los temores exagerados. Si el niño teme al agua, juegue con él a la orilla del mar o en la piscina, sin hacer un esfuerzo denodado para que venza en poco tiempo ese miedo.
Si tiene miedo a la oscuridad o a la soledad, juegue con él al anochecer en el jardín. Manténgase siempre cerca hasta que él se familiarice con sus miedos y, jugando, se sobreponga.

7. No exponga al niño a los temores manufacturados. "Manténgalo alejado de las películas cinematográficas, de los programas radiotelefónicos, de las historietas y de los programas de televisión absurdamente terroríficos". Las buenas historias también brindan experiencias de miedo que, en la justa dimensión y unidas a la imaginación infantil orientada por el adulto, serán positivas y evitarán miedos patológicos.

8. En caso de fobias o terrores nocturnos lleve al niño a un especialista. En estos casos de miedos exagerados la conducta toda se desequilibra, el niño se vuelve hiper emotivo, sensiblero, impresionable y en muchos casos adquiere tiques nerviosos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada