CONDE DE FLORIDABLANCA - RESUMEN


CONDE DE FLORIDABLANCA
JOSÉ MOÑINO Y REDONDO


José Moñino, conde de Floridablanca, nació en Murcia el 21 de octubre de 1728. Estudió en la Universidad de Salamanca, donde cursó Jurisprudencia. Fue nombrado por Carlos III fiscal del Consejo de Castilla y más tarde embajador en Roma, consiguiendo de Clemente XIV la extinción de la Compañía de Jesús, por cuya labor en este sentido recibió el título de conde de Floridablanca.


Fue un abogado de gran fama, llamado a la Corte por Esquilache, desempeñó diversas comisiones con acierto. Perteneció al partido de los golillas, y en 1766 lo nombraron fiscal del Consejo De Castilla, redactando, como tal, el dictamen referente a la expulsión de los jesuitas.

Nombrado embajador en Roma, consiguió arrancar a Clemente XIV la publicación del Breve “Dominus ac redemptor” (21-VII-1773) por la extinguía la Compañía de Jesús, siendo por ello recompensado con el título de conde de Floridablanca. Desde 1777 hasta el fin del reinado de Carlos III fue ministro de Estado y trabajó con celo, aunque siempre con fortuna. En el interior atiende a la construcción de caminos, haciéndose 195 leguas y 233 puentes, y protege la agricultura, el comercio y las artes.

Al ser acusado de despotismo ministerial se retiró del gobierno.

Era de temperamento frío y reservado, espíritu claro y metódico, carácter ponderado y prudente, de maneras ceremoniosas y solemnes; en el fondo, autoritario y hasta despótico. Se captó la confianza de Carlos III, hasta el punto de que “una palabra de su ministro equivalía al Evangelio”. Mereció ser llamado por sus contemporáneos el Viejo Zorro, indicando las sutilezas y repliegues. Goya le inmortalizó con su pincel.

El 1777 sustituyó a Grimaldi en el cargo de ministro, que desempeñó con acierto y logros jamás conseguidos hasta entonces. El desempeño de este alto cargo público lo ejerció, muy a pesar suyo, durante los reinados de Carlos III y Carlos IV, hasta 1792. Se le nombró presidente de la Junta Central creada para luchar contra Napoleón.

Mando construir 233 puentes, numerosos edificios públicos y caminos.

Fue protector de la agricultura, la industria, el comercio y las artes.

Murió en Sevilla el 30 de diciembre de 1808. Estuvo en posesión del Toisón de Oro, tenía tratamiento de Alteza y fue colocado su cadáver debajo de la urna que guardan los restos de San Fernando, pero al morir no dejó riqueza alguna a sus herederos.

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