EL MEJOR REGALO - VALOR LA GENEROSIDAD


EL MEJOR REGALO

Se cuenta que cuando el rey Baltasar descubrió la estrella que le llevaría al lugar donde había nacido el niño Jesús su hijo Irenus estaba con él y él le explicó lo que significaba dicha seña. Irenus intentó convencerle para ir con él, pero su padre no lo aceptó.

Ante la negativa, cuando Baltasar ya se había ido, Irenus decidió que la ocasión era importante y también debían ir. Estaba pensando en esto, cuando se dio cuenta de que le faltaba algo fundamental: el regalo.
Cogió su pelota favorita y un libro de estampas de paisajes y salió siguiendo la estrella y rogando para que su padre no se molestara.

Ya llevaba un recorrido un buen trecho cuando se encontró con una niña que estaba llorando al lado del camino y que parecía estar muy triste. Le preguntó que le pasaba y ella le explicó que no tenía ningún juguete y que los demás niño no querían jugar con ella. Al verla así, Irenus sacó su pelota y la invitó a jugar. Lo pasaron bien y se hicieron amigos, pero Irenus tenía que seguir su viaje y así se lo explicó a la niña que se puso inmediatamente a llorar. Irenus le regaló entonces su pelota y ella se puso muy contenta.

Luego, siguió su camino detrás de la estrella.

Estaba muy cansado de tanto andar y a lo lejos vio una cabaña. Se acercó y llamó a la puerta. Le abrió un anciano muy amable que le invito a pasar y a cenar con él. Le contó que había sido marinero, pero que ahora no podía alejarse de su casa por motivo de su edad y se sentía muy mal ya que nunca podría visitar los lejanos lugares por donde tanto había viajado. Irenus sacó su libro de estampas y se pusieron a verlos juntos, el anciano conocía muchos de los lugares que aparecían y se fue entusiasmado mientras le contaba cosas a Irenus. Al día siguiente Irenus le explicó que seguiría su viaje, el anciano se puso muy triste y el niño le dio su libro de estampas para que se entretuviera mirándolas cuando se sintiera solo. El anciano se quedo más conforme y se despidieron.

Tras mucho andar consiguió llegar a donde había nacido ese niño tan especial y se acercó a verle. A la Virgen María le hizo gracia verle tan pequeño y se acercó a preguntarle quién era, cómo había venido… Irenus le contó su historia y la razón por la cual no traía ningún regalo. La Virgen María se agachó a darle un beso y le dijo que él le había traído el regalo más valioso: su generosidad

Mensaje:“Para las almas generosas, cualquier ocupación es noble” (Eurípides)
Joaquin Garcia L.

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