DIÓGENES Y LA LENTEJAS - CUENTOS SOBRE LA DIGNIDAD

DIÓGENES Y LA LENTEJAS

Un día estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas, sentado en el umbral de su casa. No había ningún alimento en toda Atenas más barato que el guiso de lentejas, así que el que la comía era porque estaba en una situación de máxima precariedad.

Así se encontraba el filósofo cuando Arístipos de Cirene, un filósofo muy acomodado en las altas esferas, que vivía confortablemente a base de adular al rey, le dijo en tono de burla:

“Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer estas pobres lentejas”.

A lo que replicó Diógenes, sin perder la calma:

“Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”.

Todos necesitamos la aprobación de los demás, pero si el precio es dejar de ser nosotros mismos, no solo es demasiado caro sino que además es incoherente. Nuestro autor respeto comienza por defender nuestra dignidad, por encima de nuestra necesidad de aprobación.

La dignidad es un valor singular que se nos presenta como una llamada al respeto incondicionado y absoluto. Ni podemos otorgarlo ni está en nuestra mano retirárselo a alguien.

Recuerda siempre hacer las cosas de forma tal que nuestros seres más queridos se sientan orgullosos de nosotros, nuestros amigos nos admiren, y nuestros adversarios nos respeten.

Autor: Joaquín García L.

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