LA CIGARRA Y LA HORMIGA - FÁBULAS DE ESOPO CON MORALEJA


LA CIGARRA Y LA HORMIGA

Una cigarra cantando se paso todo el verano y observando el trajinar de la faena de una hormiga muy afanosa que guardaba provisión para el invierno, trabajaba hasta la llegada de la noche, la cigarra feliz de la vida sin preocuparse del invierno, pregunta a la hormiga: 

-Oye amiguita te veo muy trabajadora ¿por qué te esfuerzas tanto? Goza del hermoso verano, la dulce vida, fíjate en mí, no me preocupo mucho del mañana, pues la naturaleza da para todos. 

La hormiguita no replicó, más se dijo entre sí: Llegará el momento que ésta insensata se dé cuenta, de su error y siguió trabajando.

A la llegada del invierno muy crudo y frío, la cigarra desprovista de alimento, le obligaron a guardar silencio y acogerse a su estrecho aposento, sintió hambre y se puso a buscar alimento, por más que buscaba y rebuscaba no halló nada, y no podía saciar su hambre; entonces se acordó de su vecina trabajadora: 

Llamó a la puerta de la hormiga, y le dijo con voz que más parecía un sollozo:
-Me estoy muriendo de hambre vecinita, préstame por caridad, algún alimento, y lo más pronto que pueda te lo devolveré. 

Respondió la hormiguita: 

- ¡Holgazana! - si hubieras trabajado en el último verano, ¡hoy no estaños padeciendo! Sigue cantando tu destemplado, chirr, chirr... Que quizás el canto te sirva de consuelo.
Dijo la cigarra: 

- No te burles, mi buena vecina, mi canto no aplaca el hambre que me atormenta; ayúdame por favor. 

- Mientras que yo me desviví guardando provisiones y tu pasaste cantando, si eres buena cantando ¡Sigue cantando que la música llenara tu barriga, adiós necia!

Moraleja:
“Muy cierto lo que reza el dicho guarda pan para mayo, sino quieres sufrir un desmayo”

Fábulas De Esopo
Fuente: Toribio Anyarin Injante

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