LA ARDILLA Y EL CABALLO - FÁBULAS DE ESOPO CON MORALEJA


LA ARDILLA Y EL CABALLO

Mirando estaba una ardilla a un generoso alazán que, dócil a espuela y rienda, se adiestraba en galopar.
Viéndole hacer movimientos tan veloces ya compás, de aquesta suerte le dijo con muy poca cortedad: 

- Señor mío: de ese brío, ligereza y destreza, no me espanto, que otro tanto suelo hacer y acaso más. Yo soy viva, soy activa: me meneo, me paseo; yo trabajo, subo y bajo, no me estoy quieta jamás. 

El paso detiene entonces el buen potro y muy formal en los términos siguientes respuesta a la ardilla da: 

- Tantas Idas y venidas; tantas vueltas y revueltas, quiero, amiga, que me diga: ¿son de alguna utilidad? 

Yo me afano mas no en vano sé mi oficio; y. en servicio de mi dueño tengo empeño de lucir mi habilidad.

Moraleja:
“Conque algunos escritores ardillas también serón si en obras frívolas gastan todo el calor natural”

Fábulas De Esopo
Fuente: Toribio Anyarin Injante

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