EL RETRATO DE GOLILLA - FÁBULAS DE ESOPO CON MORALEJA


EL RETRATO DE GOLILLA

Tiempo atrás, un pintor retratista se sintió encantado con el estilo de vestir de los retratos antiguos. Nada más distinguido para él que las golillas de encaje y los sombreros de plumas de los cuadros de Velásquez. Pero siendo un pintor de pueblo, no encontraba campo para desarrollar su nueve estilo. Cuando como del cielo le cayó el encargo de un rico lugareño para hacerle un retrato. Puso de Inmediato manos a la obra pero en lugar de los ricos trajes con que se Instaló el modelo, le puso las galas de los caballeros que admirara en las pinturas del maestro español.

Y quedó espantado él ricote al verse retratado con golilla de encajes y pechera rizada. Aparte de que la basta cara del cliente no hacia Juego en absoluto con la tenida. Pero no dijo ni una palabra. Fue a un viejo arcón en que guardaba una fortuna y saco de él un puñado de viejos doblones españoles. Fue y le pagó con ellos al pintor que loa recibió estupefacto.

- ¿Y qué quiere usted que yo haga con estas monedas? preguntó- En el mercado no me venderán carne ni pan al les pago con este dinero de cien años atrás.

- Pues gástelo en el mismo lugar en que yo pueda poner el retrato que me ha pintado usted.

Respondió el airado ricachón- que le he pagado con dinero de la misma época de las ropas que usted me puso.

Moraleja:
“El engaño y ardid que sembraste, es lo que cosechaste”

Fábulas De Esopo
Fuente: Toribio Anyarin Injante

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