LAS CEREZAS - LEYENDA TRANSEUROPEA - RESUMEN


LAS CEREZAS

Un día, Cristo pidió a San Pedro que lo acompañara en una de sus largas caminatas para seguir con su misión.
Al atardecer, comenzaron a sentirse cansados y acalorados, puesto que durante todo el camino no habían probado ni una gota de agua.
Caminando Y caminando, el Señor, que marchaba delante, vio en el suelo una herradura Y volviéndose a su discípulo le dijo:
- ¡Mira, Pedro, esa herradura! Álzala y guárdala.
Era tal su agotamiento, que Pedro, un poco malhumorado, le contestó:
- No vale la pena recoger ese pedazo de hierro, Señor. Vamos a dejarlo allí.
Cristo, sin argumentar, recogió él mismo la herradura Y la guardó en su bolsillo, siguiendo adelante con el recorrido.
Pedro confundido meditaba: -¿Para qué querrá ello, el maestro? ¿Debe tener algún significado?
Aún sin comprender, pero empezando a sentir arrepentimiento, el discípulo avanzó. Así anduvieron algún tiempo, cuando se encontraron con un herrero que venía en dirección opuesta.
- ¡Oiga, buen hombre! - llamó el Señor al herrero-. Después de un tiempo de conversación, le vendió en cuatro monedas la herradura que acababa de encontrar.
Siguieron caminando, y tropezaron con un vendedor que iba al Pueblo a vender frutas. Cristo le llamó y le dijo: -Por favor, por estas cuatro monedas, véndame un kilo de estas apetecibles cerezas.
Mientras el Señor se refrescaba con el jugo de las cerezas, San Pedro se limitaba a marchar penosamente detrás suyo, sin atreverse a pedirle una, por no haber levantado la herradura.
Pero el Señor, bondadoso y sabio, de rato en rato y disimuladamente, dejaba caer una cereza. San Pedro, con muchas ansias, bajaba ávidamente a recogerlas y, luego de limpiarlas, saciar su sed.
Cuando se acabaron las cerezas, miró Cristo a su discípulo y le dijo: - ¿Ves, Pedro, la importancia de apreciar todo, aunque parezca sin valor? Por no sacrificarte bajando, una vez para recoger la herradura, has tenido que inclinarte muchas veces a recoger las cerezas que yo dejaba caer al suelo. Esto te enseñará a no despreciar nada ni a nadie.
San Pedro, entendiendo el mensaje y sin nada que contestar, bajó la cabeza y siguió humildemente al Señor en la jornada de aquel día.

Leyenda Transeuropea.

Fuente: Leyendas Universales

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