LA REINA SEMIRAMIS - LEYENDA ASIRIA - RESUMEN


LA REINA SEMIRAMIS

En tiempos muy antiguos, el pueblo asirio levantó en la playa un santuario a la sirena Dekerto, hija del mar, que habitaba en su profundidad.
Esta bella sirena alumbró una hija; sin embargo, para asombro de quienes vivían en el océano, la pequeña, en lugar de cola de pescado, nació con piernas, como los humanos.
Después de mucho meditar, Dekerto dijo: ¿Qué clase de cuidado podría yo brindarle, si ella no puede vivir entre nosotros?
Entonces, con mucho dolor, envolvió a la niña en suaves algas y decidió dejarla en los peñascos de la playa, marchándose bañada en llanto.
Sola en aquel alto peñasco, la pequeña comenzó a llorar de hambre Y de frío, hasta que sus sollozos fueron escuchados por unas palomitas que volaban sobre el lugar, las que se percataron de su presencia.
Fue de esta forma que la criatura sobrevivió, con los cuidados de las palomas que le procuraron abrigo y alimento.
Unos pastores que llegaron a donde se encontraba la niña, conmovidos, la llevaron a vivir con ellos y le pusieron el nombre de Semiramis, que quiere decir paloma.
Con el tiempo, Semiramis se convirtió en una hermosa joven; entonces, por decisión de los ancianos del pueblo, fue entregada en custodia a los funcionarios de la corte. Así adquirió la distinción de la nobleza, la cual, junto a su belleza, la unió en matrimonio con un apuesto joven, protegido del rey.
Por esa época, se rebeló una tribu de la India y el Rey dé Asiria, ambicioso guerrero, envió al esposo de Semiramis a conducir un poderoso ejército. La joven se propuso acompañarlo, y participó así de la batalla en la que su esposo perdió la vida.
Sin vacilar y con mucho coraje, tomó las ropas de su finado esposo, el guerrero, y luchó con tal bravura en el campo de batalla, que los soldados asirios no dudaron en seguirla, logrando el triunfo.
- ¿Dónde está la dama de la victoria? -preguntó el monarca- quien, reconociendo el valor demostrado por Semiramis, al quedar viuda, contrajo nupcias con la bella guerrera.
Al poco tiempo, Semiramis, viuda otra vez, quedó sola con su hijo. El soberano había fallecido y, sin embargo, ella seguía participando en algunas batallas.
Se enteró así de que su hijo, el príncipe conspiraba contra ella para asumir el poder; y, a fin de evitar enfrentamientos con su propia sangre, abdicó cediéndole el trono y huyó convertida en paloma, para el asombro de su pueblo.

Leyenda Asiria.

Fuente: Leyendas Universales

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