EL REY WAMBA - LEYENDA ESPAÑOLA - RESUMEN


EL REY WAMBA

En un tiempo, en la antigua España, entonces llamada Castilla, los godos gobernaban el territorio. Sin embargo, luego de la muerte del rey alemán Rescesvinto, el trono quedó sin un heredero.
Ante la falta de un sucesor, el Santo Pontífice de la iglesia, seriamente preocupado, rogaba incesantemente al Señor que revelara la existencia del futuro soberano.
Dios respondió a sus peticiones y el Papa dio a los godos el mensaje divino: - El Señor se ha dirigido a mí para que les diga que el nuevo rey de Castillo se llama Wamba y lo encontraremos en el campo cerca de Andalucía, al pie de dos bueyes, uno de color blanco con amarillo y otro negro.
Entonces, rápidamente se armó una pequeña armada de godos que emprendió la búsqueda del esperado personaje.
El grupo cabalgó durante horas sin éxito; así que cansados, pero sobre todo tristes por el fracaso, se prepararon para emprender la retirada. De pronto, vieron a una campesina saliendo de una cabaña, llamando a voces un nombre que ellos creyeron reconocer.
- ¡Wamba! ¡Desata los bueyes y ven a comer que ya es mediodía!
Los soldados al escuchar ese nombre, dieron la vuelta y se acercaron a la cabaña para comprobar que el color de los bueyes fuera el del anuncio. Al constatarlo, se arrodillaron ante el campesino diciendo: - Rey Wamba, nos postramos ante usted; permítanos besar sus manos.
Wamba, muy confundido y creyendo ser sujeto de una broma pidió a los inusuales visitantes una explicación.
- Majestad, no se asuste – respondieron los godos-. Usted es nuestro Rey. Dios así lo ha revelado.
El campesino, sin dar crédito a lo escuchado y molesto por la repentina irrupción en su propiedad, clavando su espada en la, tierra dijo: -¡Con que rey! ¡Solo ocuparé el trono cuando llegue el día en que esta espada florezca!
Entonces ocurrió algo inaudito: pequeñas y olorosas flores empezaron a nacer de la espada, hasta formar coposos ramilletes. Wamba, con los ojos bañados en lágrimas, cayó de rodillas exclamando: -¡Señor, soy tu siervo! ¡Acepto tu voluntad!
Fue así, que un humilde campesino pasó a ocupar el trono de Castilla, luchando para dar gloria a España y felicidad a su pueblo.

Leyenda Española.

Fuente: Leyendas Universales

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