EL REBAÑO CONFIADO A DIOS - LEYENDA ÁRABE - RESUMEN


EL REBAÑO CONFIADO A DIOS

En una lejana comarca, una terrible época en que los rebaños de ovejas eran incesantemente atacados por feroces manadas de lobos.
Estas fieras hambrientas se presentaban camufladas en la oscuridad de la noche y los aldeanos, temerosos de ellas, no conseguían siquiera acercarse para eliminarlas.
Pedro, un pastor que había emprendido una jornada de la montaña hasta las praderas para alimentar a su rebaño, se detuvo en la aldea para hacer una siesta, donde fue advertido por la gente de estar vigilante en caso los lobos se presentaran, pues de lo contrario, sus ovejas desaparecerían una a una en sus feroces fauces.
La noche iba cayendo, y traía con ella los aullidos de los lobos, que pronto vendrían en busca de sus presas.
El muchacho pensaba en la difícil tarea de mantenerse despierto cuando lo agobiaba el cansancio; entonces se puso de rodillas y comenzó a orar con mucha fe:
- Dios mío, tú que todo lo puedes, tú cuya sabiduría y misericordia alcanzan a todos, líbrame de todo mal y cuida de mis ovejitas.
Con su confianza depositada en el Señor, reunió a su rebaño y se recostó en el suelo, logrando quedarse profundamente dormido en el lugar que era tan temido por los aldeanos.
A la mañana siguiente, despertó sobresaltado, pensando en la suerte de sus ovejas; pero al irlas contando, vio que el ganado estaba en perfecto estado y más aún, no faltaba una sola.
Pero todavía faltaba una sor- presa. Cuando el pastor dirigió una mirada a la pradera, grande fue su asombro al ver un enorme lobo que, bastón a la espalda, cuidaba de sus ovejas, evitando que otros lobos se acercaran.
Pedro, que había quedado atónito con lo acontecido, oyó entonces una voz que decía:
- Anoche escuché tu oración.
Me pediste velar por tu rebaño y helo ahí completo. Sé siempre para mí como yo deseo, que yo seré para ti como tú esperas.
- Gracias Señor, así será -respondió el pastor.
Reuniendo sus ovejas, Pedro se marchó del lugar, agradeciendo la misericordia divina, que siempre está presente cuando se deposita la confianza en Él.

Leyenda Árabe.

Fuente: Leyendas Universales

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