EL FUEGO DE SAN TELMO - LEYENDA TRANSEUROPEA - RESUMEN


EL FUEGO DE SAN TELMO

Desde hace siglos, cuando una tormenta azota un barco y hasta se desorienta la brújula, una blanca y fuerte luz aparece sobre los mástiles.
A este fenómeno los marineros le llaman el fuego de San Telmo, quien es su patrón y se encomiendan a él pidiendo calme las tormentas.
Los marinos tienen a San Telmo por protector, pues se cuenta que una noche de gran tormenta el santo, acompañado por sus discípulos, se dirigió a visitar al Obispo de Auvergne, quien estaba enfermo.
Cuando la oscuridad les impedía seguir adelante, Telmo comenzó a encender una vela pretendiendo que en semejante tormenta no se apagara.
A pesar de las dudas de sus acompañantes, la diluvial lluvia y el fuerte viento, la vela no se apagó y los guió hasta el Obispo.
En Portugal llaman al fenómeno "luces de San Pedro" y en España al santo lo representan con el blanquinegro hábito dominico portando una vela en la mano derecha y una pequeña nave en la izquierda, como símbolo de protección hacia los navegantes.
El fuego de San Telmo, físicamente es un resplandor brillante blanco-azulado, que en algunas circunstancias tiene aspecto de fuego, que surge en dobles o triples chorros de estructuras altas y puntiagudas como mástiles, agujas y chimeneas.
También se presenta en aviones y dirigibles, siendo muy peligroso en estos últimos que son cargados con hidrógeno, gas muy inflamable.
Benjamín Franklin observó su naturaleza eléctrica en 1749, y hay relatos de que ha aparecido en las puntas de los cuernos del ganado durante las tormentas eléctricas y en objetos afilados en medio de un tornado.
En la Grecia clásica, la aparición de un único fuego de San Telmo se llamaba Helena y cuando eran dos se le llamaba Cástor y Pólux. En Roma, en cambio, Séneca decía que eran estrellas que se posaban en los palos de los buques.
Y hasta nuestros días, el "fuego de San Telmo" es divisado por las embarcaciones en las noches de mayor oscuridad y tormenta, trayendo a los tripulantes la esperanza de una pronta calma.

Leyenda Transeuropea.

Fuente: Leyendas Universales

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