RAFAELA HERRERA - LEYENDA DE NICARAGUA


RAFAELA HERRERA

Rafaela era una joven mujer española, valiente, decidida, constante, alegre y vivaz. Habitaba una gran casa junto a su esposo y sus dos hijos.
De niña, perdió a su madre. Su padre, que era un capitán de artillería, convirtió a su pequeña hija en lo más preciado de su vida, tratando de pasar el mayor tiempo con ella. Y cuando esto no era posible, la dejaba al cuidado de Dolores, su criada, a quien la niña quería mucho.
Cierto día, el rey de España ordenó enviar al capitán y su batallón a la lejana Centroamérica, a Nicaragua, para defender ese territorio de la invasión británica.
Rafaela, convertida ya en una joven y no deseando desprenderse de sus padres, le propuso acompañarlo en su misión.
El capitán, tras pensarlo mucho, aceptó llevarla consigo.
Después de una extensa travesía, llegaron al castillo de la Purísima Concepción de Nicaragua, a orillas del río San Juan. La muchacha no pudo menos que asombrarse con tamaña construcción y con la gente que habitaba el lugar.
Pero pronto comenzaron los ataques enemigos y el capitán debió partir al combate. Rafaela pasaba largos y negros días, temiendo por la vida de su padre y la suya. El capitán, al notar esto, la entretuvo instruyéndola en las artes militares.
Sin embargo, no tardó en llegar el día en que su padre falleciera, quedando la joven sola en el castillo, que ya empezaba a ser sitiado por el ejército enemigo. Poco a poco éste avanzó hasta llegar a las puertas, donde apenas si se mantenía una pequeña guarnición de defensores.
Entonces, la valiente muchacha reaccionó, tratando de juntar hombres para la lucha; pero nadie se atrevía, pues era una misión imposible.
- Subiré al torreón del castillo donde están los cañones - pensó Rafaela- y, con gran coraje, subió a lo más alto y disparó certera mente, logrando herir de muerte al comandante enemigo, ocasionando la retirada de sus huestes.
Rafaela escribió al rey contándole sobre la muerte de su padre y retornó a España, donde fue recibida amorosamente por Dolores.
Hasta nuestros días, los nicaragüenses cuentan esta historia y, el recuerdo de la valiente Rafaela Herrera, continúa presente en el castillo de la Purísima Concepción.

Leyenda Nicaragüense.

Fuente: Leyendas Universales

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