LA VÍA LÁCTEA - LEYENDA ESTONIANA - RESUMEN


LA VÍA LÁCTEA

Una joven doncella llamada Lindú fue designada por el mismo Dios para proteger a las aves de la creación.
Los alados animalitos, felices por tener a tan bella protectora, volaban muy cerca de ella, posándose sobre sus hombros, haciéndole compañía y contándole de dónde venían en primavera y a dónde se dirigían en otoño.
La belleza de Lindú era tan deslumbrante Y distinta, que muchos de los jóvenes de la comarca habían pedido su mano en matrimonio, siendo rechazados. Hasta los astros del cielo querían a la hermosa joven como esposa.
Con esa intención bajó la Estrella del Norte, portando diez magníficos regalos para entregarle; sin embargo, Lindú los rechazó diciendo: -Gracias, Estrella, pero no debiste salir de tu morada.
La Luna también hizo lo propio, visitándola con veinte de las más deslumbrantes joyas; pero la hermosa muchacha le expresó con melancolía:
- ¡Oh, maravillosa Luna, tú tan cambiante! Sigue tu camino y continúa alumbrando las noches.
Después el Sol, con su dorado resplandor y con las treinta piedras preciosas más finas que hubiera visto el mundo, también fue rechazado.
Solo un afortunado, en su veloz paso consiguió dejarla prendada. Fue un Cometa que se despidió prometiendo regresar para desposarla.
Lindú, con gran emoción, empezó a bordar su vestido de novia, en espera de su gran amor; pero llegó la fresca brisa y luego el intenso Sol, las hojas cayeron y la nieve se posó sobre los árboles, y el Cometa no volvía. La solitaria novia lloraba en silencio, bajo la mirada compasiva de sus amigos, los pájaros.
Ukko, el padre de Lindú, con movido por el sufrimiento de su hija, convocó a los vientos para que la alejen del dolor terrenal. Los vientos accedieron y la llevaron a un brillante palacio ubicado en los confines del cielo, desde donde se la ve con su blanco velo extendido, señalando a las aves el camino a seguir.
Cada cierto tiempo, el Cometa pasa para cumplir su promesa; pero Lindú está inmóvil.
En las noches profundas la podemos apreciar como una banda luminosa y blanca, que hoy llamamos la Vía Láctea.

Leyenda Estoniana.

Fuente: Leyendas Universales

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