LA FUENTE DEL MONJE - LEYENDA ARGENTINA - RESUMEN


LA FUENTE DEL MONJE

Sobre la costa de Argentina, se extiende un lindo poblado conocido hasta hoy como el Cerro Pelado. Hace más de un siglo atrás, motivado por conocer tan hermoso lugar, llegó hasta ahí un solitario monje italiano que antes había residido en el Brasil.
Pronto se hizo amigo de los pobladores, llevándoles el mensaje de nuestro Señor con alegría.
Mas al atardecer de un día, mientras descansaba en el portal de su humilde vivienda, divisó la cumbre del cerro y decidió dirigirse hacia ella.
Una vez hubo llegado hasta la cima más alta del cerro, se postró ante la eminencia de la naturaleza diciendo:
- ¡Oh Dios! grande es tu bon- dad y hermosos tus obras.
Formó con dos palos una rústica cruz y decidió plantarla, pero para ello tuvo que comenzar a cavar un hoyo muy profundo.
Grande fue su sorpresa cuando vio brotar del fondo agua clara y cristalina.
El monje, con lo sediento que estaba, se agachó rápidamente para probarla y la encontró muy buena.
Los moradores del lugar, al enterarse del manantial, comenzaron a ir hacia él en busca del agua fresca.
Un anciano muy enfermo, logró beber el agua que su nieto le trajo y milagrosamente sanó de sus dolencias.
Al verse curado, salió hacia la plaza del pueblo gritando:
- ¡El agua del manantial es milagrosa, he sido curado, he sido curado!
Así se dieron cuenta que el agua del manantial no solo calmaba la sed, sino que curaba a los enfermos que la bebían.
Los pacientes, sin embargo no se servían del agua por sí mismos, pues para que produjera los efectos curativos, tenían que pedirla a alguno de sus acompañantes.
Y hoy, como en los primeros tiempos, se sigue oyendo, junto a la fuente, esta fórmula de piadosa súplica:
- Dame un poco de agua, por amor de Dios.

Leyenda Argentina

Fuente: Leyendas Universales

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