LA CASA DE LOS AZULEJOS - LEYENDA DE MÉXICO - RESUMEN


LA CASA DE LOS AZULEJOS

En el siglo XVIII, un joven noble vivía en la ciudad de México. Se trataba de Don Luis, Conde de Orizaba.
EI joven era muy perezoso y egoísta, y vivía únicamente para la diversión.
En aquella época, las casas construidas con acabados de azulejos, eran señal de riqueza y posición social, y ampliamente admiradas por la sociedad de entonces.
Por eso, el padre de Don Luis acostumbraba decirle:
- Hijo mío, si sigues así nunca vas a tener casa de azulejos.
A esto, el joven respondía que no era de su interés lograr aquello, sino divertirse mientras le era posible.
Pero, con el tiempo, las palabras de su padre calaron en él y poco a poco, fue cambiando su conducta, trabajando más que divirtiéndose.
A los pocos años, vio recompensado su esfuerzo y pudo comprar una gran casa; y haciendo uso de su fortuna, mandó decorarla lujosamente, con azulejos en colores blanco, amarillo y azul.
Terminado el trabajo, anunció a sus padres que iría a vivir a su nuevo hogar y que celebraría una gran fiesta, a la que invitaría a todos los nobles.
Durante la reunión, poco antes de la medianoche, Luis se percató de que faltaba un costoso reloj; entonces, fue al centro del salón, hizo parar la música y habló en voz alta:
- Disculpen la interrupción; pero, al parecer, uno de los presentes ha tomado un reloj muy valioso que se encontraba sobre aquella mesa.
Los invitados se miraron confundidos.
- Son las doce menos diez.
Las puertas están cerradas y ahora, apagaré las luces para que el reloj sea devuelto. De lo contrario, a medianoche, el reloj tocará su música, revelando la identidad del ladrón -continuó Luis.
La persona que tenía el reloj, por supuesto, temerosa de la vergüenza, puso el reloj sobre la mesa.
Encendidas las luces, la atención de los presentes se dirigió hacia la prenda devuelta, esperando en vano que emita sus notas.
La gente, sorprendida, murmuraba; pero Luis, nuevamente, les habló:
- Amigos míos, la verdad es que este reloj nunca toca música ni da la hora. Sólo quería recuperarlo y, ahora, que continúe la fiesta.

Tal es la leyenda de la Casa de los Azulejos, importante joya arquitectónica de la ciudad de México.

Leyenda mexicana

Fuente: Leyendas Universales

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