EL REY QUE LLEGÓ POR MAR - LEYENDA DANESA - RESUMEN


EL REY QUE LLEGÓ POR MAR

Muchos siglos atrás, en Dinamarca, una tarde antes de ponerse el Sol, un grupo de pesca- dores nórdicos que trabajaban como esclavos para los piratas vikingos, divisaron en el mar la silueta de una nave.
Era de un intenso color rojo, con los costados adornados de espejos y guirnaldas, y llevaba tallada en la proa la cabeza de un iracundo dragón.
Los pescadores, atemorizados, empezaron a cuestionar entre sí la identidad de los tripulantes de la extraña embarcación, que parecía acercarse hacia donde ellos se encontraban.
Sin poder obtener una respuesta, se armaron de valor y abordaron la nave, en busca de quienes la habitaban; pero grande fue su sorpresa al encontrar al pie del mástil, a un recién nacido, cubierto por escudos y arropado con finas telas y joyas.
- ¡Un niño dormido! – exclamaron. De pronto, contagiados por una energía misteriosa y convencidos de haber recibido un regalo del cielo, comenzaron a saltar y danzar: sus dioses por fin les habían enviado un rey.
Por la noche, después de mucho deliberar, decidieron llamarlo Skiold, que significa escudo, nombre de los mismos entre los cuales había sido hallado.
Al crecer, Skiold se convirtió en un gallardo mancebo, sagaz para la caza y diestro para la lucha. Pero Skat, rey de sus enemigos, los sajones, menospreciando estas habilidades, ordenó a su ejército invadir sus dominios.
El adolescente, con gran valentía se puso al frente de sus hombres y, en medio de fuertes arengas, los llevó a la lucha, obteniendo la victoria.
Skiold, quien deseaba consolidar la paz entre ambas naciones, desposó a la hija del derrotado rey sajón; y en los años venideros, gobernó el reino con tanta justicia, amor y sabiduría que ganó por completo el respeto y la admiración de su pueblo.
Con el pasar del tiempo, su salud decayó. Entonces, sintiéndose anciano y débil, habló a sus súbditos de la siguiente manera:
- Veo llegar la muerte; pero sin pena me alejo, porque dejo una nación fuerte. Así como llegué sobre las olas del mar, al cerrar los ojos también deseo estar allá, dentro de la nave roja que me trajo.
Y así, al morir su cuerpo fue depositado en la barca, la misma que, en medio del llanto de todos los integrantes del reino, se perdió en el horizonte.

Leyenda Danesa.

Fuente: Leyendas Universales

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