EL HADA MORGANA - LEYENDA DE ITALIA - RESUMEN


EL HADA MORGANA

Al comienzo de nuestra era, un codicioso rey bárbaro deseaba conquistar el poderoso Imperio romano.
En aquella época, los bárbaros avanzaban en filas ordenadas hacia los países del Sol; y las huestes de este rey, obedeciendo su afán de poder, llegaron hasta el mar Jonio, estableciéndose en el estrecho que separa la isla de Sicilia de la ciudad italiana de Calabria.
Corría el mes de agosto y a pocos kilómetros, se lograba divisar la espectacular isla, de playas llenas de naranjos Y olivos, y de fértiles tierras enmarcadas en un gran monte humeante, el Etna.
- ¿Cómo llego a esa tierra? –meditaba el rey bárbaro, quien desde su caballo, miraba con ambiciosos ojos el mar que se interponía entre él y la tierra deseada.
De repente, una hermosa mujer apareció frente a él, dirigiéndole cortésmente la palabra:
Veo que miras con ansias esa bella isla. Yo puedo hacer tuyos sus hermosos paisajes.
Mírala, está a tan sólo dos pasos de ti...
Inesperadamente, luego de una señal de la mujer, las costas de Calabria parecieron estar muy cerca del rey. Los cielos y los mares estaban en calma, y solo una ligera neblina se observaba.
El rey bárbaro quedó pasmado al ver lo que tenía frente a él: un paisaje tan próximo que casi podía tocar los montes con las manos.
- ¡Increíble! Veo los montes cubiertos de olivos, los campos verdes con naranjales y limoneros; los campesinos y su ganado, el puerto de Mesina con sus naves descargando la mercadería... ¡Y todo tan cerca de mí! –repetía sin salir del asombro.
Tan fascinado quedó el monarca que saltó de su caballo lanzándose al agua, seguro de alcanzar la isla en dos brazadas; sin embargo, no pudo con la profundidad del océano y se perdió para siempre en sus aguas.
Así se rompió el encanto: todo había sido un espejismo, un juego de visión producido por la hermosa mujer, conocida como el hada Morgana.
Hasta hoy, es posible ver en los meses de agosto y setiembre, reflejándose desde la orilla de la ciudad de Reggio, la imagen precisa y nítida del litoral siciliano, que cual espejo muestra sus casas, sus plantas y jardines, sus naves y hasta a los hombres que trabajan en el puerto de la encantadora isla.

Leyenda Italiana.

Fuente: Leyendas Universales

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