EL DRAGÓN AGRADECIDO - LEYENDA GRIEGA - RESUMEN


EL DRAGÓN AGRADECIDO

En la antigüedad el pequeño Aetos vivía en la isla griega de Creta.
Por esa época, era costumbre regalar a los niños de Grecia ni males tiernos para que ellos pudieran criar como mascotas. Siguiendo con la tradición, Aetos recibió de sus padres una cría de dragón como obsequio.
- ¡Qué hermoso animal eres! -expresaba el pequeño, muy encariñado – ¡Serás mi mejor amigo!
El niño jugaba con el animal todo el tiempo, llegando a pasar largas horas en su compañía y, debido a esto, el dragoncito correspondía plenamente a su pequeño amo.
Con el tiempo, ambos crecieron y se hicieron jóvenes. Aetos se volvió un joven justo y sabio; pero el dragón, como era su naturaleza, se transformó en una criatura violenta y arisca.
Las personas de la isla, preocupadas por esto prometían:
- Si ese muchacho no da muerte al dragón, nosotros terminaremos con él antes de que seamos destruidos por la fiera.
El joven griego, meditó profundamente qué hacer con su amigo para que nadie le haga daño, y decidió llevarlo al desierto, lejos de la gente.
Cumplido su cometido, retornó a la aldea reprimiendo las lágrimas, agobiado por la tristeza de haber perdido a su mejor amigo. Sin embargo, el tiempo logró amilanar su pena.
Años después, el muchacho, convertido ya en hombre, salió de cacería al desierto; y para su mala suerte, mientras buscaba a su presa, fue atacado por unos malandrines que andaban por allí.
- ¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Ayúdenme, por favor! -gritaba Aetos luchando por cubrirse de los gol peso
De pronto, se escuchó un ruido estruendoso y unas llamaradas alcanzaron los pies de los bandidos. Grande fue su asombro al voltear y ver a una bestia que les lanzaba fuego por la boca y, despavoridos, huyeron, perdiéndose en el camino.
Era el dragón que, reconociendo a su amo, había acudido en su auxilio. El joven, emocionado, lo abrazó amorosamente; y el animal, feliz por el reencuentro y por haber podido salvarla la vida, restregaba la cabeza en su regazo.
La noticia se extendió por la comarca, y finalmente se reconoció que en este mundo existen todavía corazones agradecidos, incluso albergados en el cuerpo de la fiera más terrible.

Leyenda Griega

Fuente: Leyendas Universales

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