REFRANERO LIMEÑO - RICARDO PALMA


REFRANERO LIMEÑO


Tenía nuestro Señor, cuando peregrinaba por este valle de lágrima, no sé qué asuntillo por arreglar con el Cabildo de Camaná. Él y San Pedro emprendieron la caminata y cuando hallábanse ya a una legua de Camaná, del fondo de un olivar salió un labriego, que tomó la misma dirección que nuestros dos viajeros.
San Pedro, que era muy cambalachero y amigo de meter letra, le dijo:
- ¿A dónde bueno, amigo?
- A Camaná –contestó el patán, y murmuró entre dientes: ¿Quién será este tío tan curioso?
- Agregue usted si Dios quiere, y evitará el que lo tilden de irreligioso – arguyó San Pedro.
- ¡Hombre! –exclamó el palurdo, mirando de arriba abajo al apóstol –. ¡Quiera o no quiera Dios, a Camaná voy!
- Pues no irás por hoy –dijo el Salvador, terciando en la querella.
Y en menos tiempo del que gastó en decirlo, convirtió al patán en sapo, que fue a zambullirse en una lagunita cenagosa vecina al olivar.
Y nuestros dos peregrinos continuaron su marcha como si tal cosa.
Parece que el asuntillo municipal que los llevara a Camaná fue del más fácil arreglo, porque el día siguiente emprendieron viaje de regreso, y al pasar junto a la laguna poblada de sapos, acordóse San Pedro del pobre diablo castigado en la víspera, y le dijo al Señor:
- Maestro, ya debe estar arrepentido el pecador.
- Lo veremos –contestó Jesús.
Y echando una bendición sobre la laguna, recobró el sapo la figura del hombre y echó a andar camino de la villa.
San Pedro, creyéndole escarmentado, volvió a interrogarlo:
- ¿A dónde bueno, amigo?
- A Camaná –volvió a contestar lacónicamente el transfigurado –diciendo para sus adentros: ¡Vaya un curioso majadero!
- No sea usted cabeza dura, mi amigo. Tenga crianza y añada si Dios quiere, no sea que se repita lo de ayer.
Volvió el patán a medir de arriba abajo al apóstol y contestó:
- Soy camanejo, y no cejo. A Camaná o al charco.
Sonrióse el Señor ante terquedad tamaña y le dejó seguir tranquilamente su camino. Y desde entonces fue aforismo lo de que la gente camaneja es gente que no ceja.

Ricardo Palma

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada