LA HISTORIA DE PAPÁ NOEL - CUENTOS DE NAVIDAD


LA HISTORIA DE PAPÁ NOEL

Papá Noel, Santa Claus, el viejo Pascuale, San Nicolás, como quiera que lo llamen, siempre tiene la barba blanca, una bolsa blanca, una bolsa de regalos para los niños que se han portado bien y un traje para protegerlo del frío de invierno.
¿Gigante o esquimal?
Hace dos mil años, los romanos hablaban de un gigante, al que llamaban Gargan, que disfrutaba repartiendo regalos entre su amigos. En su homenaje, entre los días 17 y 24 de diciembre, los súbditos del César se repartían todo tipo de regalos.
Otra historia nos remite a Groenlandia, exactamente al poblado esquimal Uummannaqm cerca del cual se encuentra una montaña que tiene forma de corazón y que está rodeada de enigmas y leyendas a la que los místicos han considerado sagrada desde tiempos remotos, pues sostienen que es uno de los centros energéticos más poderosos del planeta.
Según los esquimales, Santa Claus vivió a los pies de esa montaña, donde aún se conserva una cabaña que supuestamente fue habitada por este ser de piel blanca como la nieve y pelos en el rostro. Los pocos pobladores que quedan en la zona refieren que el amigo misterioso no necesitaba cazar focas para comer y que los osos le acompañaban para buscar sus herramientas, con las cuales fabricaba collares y amuletos de hueso de ballena para las mujeres; pelotas de cuero y juguetes de hueso para los niños; y hachas y arpones para los hombres; regalos que solía dejar, por las noches, cada fin de año, en las puertas de los refugios esquimales.
También es un obispo.
San Nicolás, un hombre que vivió en el segundo siglo de nuestra era, fue Obispo de Myra (entre Rodas y Chipre). La historia subraya que su infancia transcurrió en Lycia, provincia romana de Asia Menor, hasta que llegó a la pubertad y se trasladó a Palestina y Egipto.
A los veinte años fue elegido Obispo de Myra y pronto se ganó el cariño de los habitantes que lo vieron como un benefactor. El amor que le profesaban, sobre todo los pobres, inquieto al emperador Diocleciano, que lo apresó, bajo el cargo de agitador y farsante.
Años más tarde, asciende al poder Constantino el Grande y ordena su libertad. Muere en Myra alrededor del año 350.
Su fallecimiento provocó una explosión de fe y se le empieza a ver como un apóstol de la generosidad. Se le atribuye el patronazgo de los niños. Europa, Rusia y Grecia lo adoptan como su protector. A partir de entonces, cientos de iglesias en diferentes países son bautizadas en su honor, y su imagen se convierte en símbolo de los marinos y viajeros, que se encomiendan a él antes de izar velas, pues se dice que conjura tormentas y salva vidas.
La historia de San Nicolás se complicó el año 1087, cuando un grupo de marineros robó sus restos y los llevó a la Iglesia de Bari en Italia, donde comenzaron a ser reverenciados como si se trataran del mismo Jesús.
Durante siglos, la festividad conmemorativa de San Nicolás se celebró en mayo, mes en que se suponía fueron traslados sus restos a la ciudad italiana. Luego, oficializan el 6 de diciembre, teniendo en cuenta su proximidad de la Navidad.
El término santa Claus deriva del nombre de este santo, pues es una deformación del latín Sanctus Nicolaus, que los holandeses –encargados de difundir su bondad y generosidad- transformaron en Sinterklaas.

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