EL ÑANDUTY - LEYENDA PARAGUAYA - RESUMEN


EL ÑANDUTY

En tiempos de la colonia, en el pequeño pueblo paraguayo de Itaguá, vivieron un oficial del ejército español y su esposa Manuela. Ellos habitaban una gran casona, acompañados por Ibotí, una joven guaraní que los ayudaba con los quehaceres del hogar.
Sus ojos vivarachos y sincera sonrisa llamaron la atención de doña Manuela; así, admirada por su buen carácter, empezó a pasar más tiempo en su compañía.
Solía sentarse con ella a conversar largas horas, en las que le contaba historias sobre su querida España, la cual echaba mucho de menos.
Un día, el oficial tuvo que emprender un largo viaje y Manuela, para entretenerse, mostró a Ibotí una habitación de la casa donde estaba un baúl de terciopelo que en su interior guardaba una hermosa mantilla.
- ¡Pero qué fina es! -exclamó risueña.
La esposa del oficial le explicó entonces cómo escuchaba aún la voz de su madre cuando se la entregó, antes de viajar a América:
- Cuídala con cariño y tendrás muchos días de felicidad.
Mirando la mantilla con nostalgia, se percató de que estaba un poco sucia y pidió a Ibotí que la lavara.
Ella lo hizo cuidadosamente; pero a pesar de ello, los viejos hilos se deshilacharon, estropeando el delicado tejido.
Al enterarse doña Manuela, recordó las palabras de su madre, cayendo presa de la angustia, temiendo por la vida de su esposo. Tanta era su pena que todo esfuerzo de Ibotí por calmarla resultó completamente inútil.
Preocupada por su ama, la muchacha tuvo la idea de hacer una mantilla similar.
Ibotí se sentó bajo la luz de la Luna para meditar qué hacer, cuando logró distinguir una diminuta araña tejiendo su tela. De pronto, reparó en la similitud de ese tejido con el de la mantilla estropeada.
Presta, corrió a su habitación y empezó a tejer. Al cabo de unos días, le presentó su obra a la esposa del oficial, quien emocionada, le preguntó cómo la había obtenido.
- Yo misma la tejí. Es "ñanduty", como tela de araña - expresó. Y esa misma tarde llegaron buenas noticias del oficial.
Ibotí tejió muchas otras mantillas, enseñando a las demás mujeres del pueblo a hacerlo.
Por eso, Itaguá es hasta hoy el lugar para encontrar los más hermosos tejidos de ñanduty.

Leyenda Paraguaya.

Fuente: Leyendas Universales

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