LA NOCHE - CUENTOS INFANTILES


LA NOCHE

El sol ha desaparecido en el occidente, allá por donde el cielo se presenta más rojizo. El campesino deja las faenas del campo y el pastor encierra sus ovejas en el redil.
La oscuridad invade toda la tierra. No se ve nada más que unos puntos brillantes en el cielo, que son las estrellas. “De día se ve la tierra, de noche se ve el cielo”, dijo un autor. Ya no se oyen ruidos por los campos, ni por las fábricas; se ha suspendido el trabajo. Reina el silencio.
El hombre se entrega al reposo.
Los pajaritos se recogen a sus niños, y las fieras se refugian en sus guaridas. Salen en cambio algunas aves nocturnas, como las lechuzas y los búhos, recorriendo el espacio oscuro y dando agudos chillidos. Entre tanto cae el roció, refrescando las hierbas y las flores. Toda la naturaleza se halla descansado.
Sólo el malvado no puede hallar la paz. Oye el zumbido del viento entre las hojas, y tiembla. El más leve rumor lo sobresalta. Vuelve inquieta la mirada y cree ver negros fantasmas en la oscuridad. Cierra los ojos, pero no logra conciliar el sueño. El corazón le da golpes en el pecho: oye la voz de la conciencia que le dice que ha obrado mal.
El niño bueno teme solamente al Señor y en Él confía; para él no existen fantasmas ni duendes. Duerme tranquilo y plácido, porque no hay lecho de plumas más suave que la tranquilidad de un buena conciencia.

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