LA HORMIGA LABORIOSA - RESUMEN


LA HORMIGA LABORIOSA


Cantando la Cigarra pasó el verano entero. Sin hacer provisiones allá para el invierno.
No tardó en llegar la estación de los fríos, y la Cigarra, como no tenía ni un bocado que comer, temblaba de frío y desfallecía por la debilidad.
Dirigióse entonces a la Hormiga laboriosa, cuyos depósitos estaban llenos de alimentos, y le dijo:
- Doña Hormiga, préstame algunos granos para comer: yo te los pagaré con otros duplicados , en el próximo Enero.
La Hormiga acostumbrada al trabajo y al ahorro, pero no a prestar, le preguntó:
- Dime Cigarra, ¿Qué hacías tú durante la buena estación, cuando el sol calentaba la tierra con sus rayos?
- Yo, dijo la Cigarra, a todo pasajero. Cantaba alegremente sin cesar un momento.
- ¡Hola! ¿con que, cantaba? Me alegro de saberlo. Ante todo habrías debido pensar en el invierno. Así, pues, si entonces cantaste, ahora puedes bailar.
La Hormiga no debe ser ciertamente alababa, porque se mostró muy dura de corazón para con su prójimo necesitado.
Con todo, su respuesta servía de enseñanza a todos aquellos que están acostumbrados a perder su tiempo en juegos y haraganerías, sin pensar en el porvenir.

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