APRENDER A DECIR NO A TU HIJOS


APRENDER A DECIR NO



Hacía tiempo que Carlitos rogaba insistentemente a sus padres que le compraran una bicicleta. Pero éstos, sabiendo cuántos accidentes graves habían tenido otros ciclistas menores en ese barrio de calles tan peligrosas, le explicaron a su hijo: "Querido, no conviene que te compremos la bicicleta". Pero el chico siguió con su insistencia, hasta que por fin se salió con la suya.

Ya con la bicicleta en mano, rebosante de alegría, el hijo recibió todos los consejos paternos acerca de la prudencia que debía tener. Pero antes de muchos días, Carlos pareció olvidar los consejos recibidos y, como consecuencia, cierta tarde fue atropellado por un automóvil. Desde entonces han pasado seis años, y Carlos todavía "continúa entre la vida y la muerte. ¡Cuán importante es saber decir no a un hijo, cuando pide algo inconveniente, por más lágrimas que derrame! ¿No vemos, casi cada día, padres que se condenan a sí mismos porque reconocen que parte del fracaso de sus hijos es el resultado del gobierno flojo que ellos han ejercido? Con- sentir en todo al hijo, darle todo lo que pide y comprarle lo que no necesita, no es señal de bondad, sino de falta de criterio para educarlo.
Aparentemente es más grata la vida del hogar cuando el hijo consigue todo lo que exige de sus padres. No hay llantos, ni ruegos, ni pataletas. El chico parece vivir siempre contento, pero lo que ocurre en realidad es que está incubando el germen de una personalidad egocéntrica y defectuosa. Y ese mismo niño, una vez crecido, seguirá siendo inmaduro, caprichoso e incapaz de triunfar en la vida. De tal suerte que los dolores de cabeza que los padres quieren evitarse hoy, los tendrán mañana, aumentados con abundancia de lágrimas y de amargura.

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