EL CAMELLO Y EL CHACAL - CUENTO HINDÚ


EL CAMELLO Y EL CHACAL

Había una vez un camello y un chacal que vivían juntos a las orillas de un río de la India. Una hermosa mañana le dijo el chacal al camello:
- Hermano camello, hay un gran campo de caña de azúcar al otro lado del río. Llévame sobre tus espaldas y te enseñaré dónde está. Podrás comer toda la caña de azúcar que quieras y yo buscaré algunos cangrejos y pescado en la orilla del río.
Esta proposición le agradó muchísimo al camello, así que cruzó el río llevando al chacal sobre las espaldas, porque el chacal no podía nadar. El río estaba crecido.
El camello encontró el cañaveral y el chacal encontró los cangrejos, pero el chacal era más pequeño y comía más de prisa que el camello, así que se llenó muy pronto y terminó en seguida.
- Vámonos, camello, que ya yo he comido bastante, - le dijo a su compañero con impaciencia.
- Pero yo todavía no estoy harto,- contestó el camello y continuó comiendo.
El chacal se puso a pensar cómo hacer al camello regresar a casa. Por fin dio con la manera de lograr su propósito.
Empezó a ladrar y a gritar y a hacer tanto ruido que los hombres de la aldea salieron corriendo para ver lo que pasaba. El chacal salió corriendo y se escondió a la salida del cañaveral. Cuando los hombres encontraron al camello comiéndose la caña de azúcar empezaron a pegarle de palos y a tirarle piedras, y por fin le echaron fuera.
- Será mejor que nos vayamos a casa, hermano camello, - dijo el chacal muy complacido.
- Si, súbete a mis espaldas, - dijo el camello.
El chacal saltó sobre las espaldas del camello y empezaron a cruzar el río. Cuando estaban casi en medio del río el camello le preguntó al chacal:
- Dime, hermano chacal, ¿por qué empezaste a gritar tanto, metiendo tanto ruido?
- No sé, - le contestó el chacal. – Quizás porque a mí me gusta simpre cantar un poco después de comer.
El camello continuó andando. Cuando llegaron a la mitad del río se paró y exclamó:
- Hermano chacal, voy a dar unas volteretas en el agua.
- Ayh, no, no lo hagas, - gritó el chacal-. ¿Por qué quieres dar volteretas ahora?
- No sé, querido hermano. Quizás a mí me gusta siempre dar volteretas después de comer.
Y diciendo esto dio una vuelta. El chacal se cayó en el agua y el camello siguió tranquilamente su camino.

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1 comentario:

  1. Lei el camello y el chacal y me gustó mucho. Adriana.

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