CUANDO LA TIERRA NACIÓ - DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE


CUANDO LA TIERRA NACIÓ


Cuando la Tierra nació, se vio que era fuerte y hermosa... pero se sintió desprotegida. "Atatau", se quejaba cuando el Sol, por quererla, se le acercaba mucho, con su roja y caliente energía. y "alalay", tiritaba por las noches cuando la Luna, por protegerla, le ponía un manto negro y una sombra fría. La pobre Tierra andaba con la cabecita y los pies helados por el frío de la noche, y con la espalda tostada por el Sol del mediodía. "¿Qué hacer para que sean menos duras las noches y los días?", se preguntaba.
Se le ocurrió que calentando el agua de los ríos, de los mares y los lagos, podría hacer unas pompas de vapor que luego subirían al cielo. Ese vapor tendría luego forma de ovejas, de ángeles, de niñas bellas... También pensó que, con el calor del Sol, este vapor se convertiría en gotas de una inmensa ducha que, con el nombre de lluvia, descendería para aliviar las fiebres que recalentaban su cuerpo. ¡Qué grande fue la felicidad de la Tierra cuando comprobó que, de tanto jugar con la lluvia, iba naciendo la vida, en miles y miles de formas y por todas partes, llenando de alboroto el ambiente! ¿Saben lo que hizo la Tierra para gozar de la música de los pájaros, cigarras, monos y más? Y, ¿saben lo que hizo para oler el perfume de los árboles, las plantas y las flores? ¡Aaaah! Pues tuvo que agrandar orejas y perfeccionar sus narices.
Pero antes, como buena madre, pensó en protegernos.
Para ello formó, con el aire purificado por las verdes hojas de los árboles, una linda colcha de oxígeno que está entre el Sol y la Tierra y que llaman capa de ozono. Nosotros la llamamos Ponchito para la Vida.
Pero hay algo triste y vergonzoso para los humanos. Es que siendo inteligentes, a veces nos mostramos traviesos, descuidados y ambiciosos; dañamos nuestra madre Tierra. ¡Oh, qué pena!, cortamos miles de arbolitos; las fábricas manchan el aire con sus sucias chimeneas y botan sus terribles basuras a los ríos... ¡Oh, qué pena!, los aviones, las motos, los carros tosen sus quemadas gasolinas... ¡Oh, qué pena!, los niños malcriados y traviesos producen fogatas que, luego, incendian los bosques y chamuscan a indefensos lobos, ranas, y pájaros... Ahí estamos, los que vivimos en las ciudades, comprando toda clase de aerosoles que agujerean el Ponchito para la Vida de la Tierra.
Por eso los niños que amamos la Tierra y el Universo, como si fueran nuestros propios padres, queremos expresar el deseo de que no se destruya más la Tierra.
Cristina Ayora De Breihl

Fuente: Santillana SerieFuturo

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