LA CAMPANILLA Y EL ÁLAMO


LA CAMPANILLA Y EL ÁLAMO
 
Una pobre campanilla se arrastraba por el suelo buscando apoyo a su alrededor.
-¡Ay de mí! -exclamaba-. Si pudiese elevarme un poco sobre esta hierba que me ahoga, vería el Sol y daría flores. Hermoso álamo ¿quieres que me apoye en ti?
El árbol inclinó generosamente hacia el suelo sus flexibles ramas. En ellas envolvió la campanilla su débil tallo. Y poco a poco fue vistiendo al álamo con una hermosa guirnalda. Durante el verano, el álamo estuvo cubierto de flores rojas graciosamente suspendidas de sus ramas.
Desde lejos se hubiera dicho que aquellas flores eran suyas. Una planta daba el apoyo y la otra la belleza.
Ayudémonos los unos a los otros.

Fuente: megaEditores

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