HISTORIA DE GNOMOS - CUENTOS DE GNOMOS - RESUMEN


HISTORIA DE GNOMOS

Geniecillo era un gnomito de sólo mil años. Justo el día de su onomástico, su abuelo Gutti lo visitó para regalarle un deseo:
“¡Dame humanidad!” pidió el pequeño, convencido. El viejo gnomo sonrió, para luego decirle: “Sólo puedo darte una breve aparición, pero el adoptar humanidad, jamás; además, algunos hombres no son dignos de ser imitados”.
-Pero también hay gnomos malos -señaló Geniecillo.
-Así es -dijo Gutti-; al inicio nuestra bondad se confundía con la travesura, pero la maldad fue diseminándose en nuestro reino. No hemos sido hermosos, pues nuestra belleza residía en el alma, aunque las gnómidas siempre han sido muy bonitas. Ahí está Chiwy, tu abuelita, tan pequeña... cuya risa hace evocar al sonido sutil del arpa.
-Con su lindo vestido -dijo el gnomito- de mil reflejos, y sus babuchas de esmeraldas y rubíes.
-Ella resguarda los diamantes que la tierra cobija en su seno -afirmó Gutti-. Así, vivimos por siglos en su palacio de grutas cristalinas con verdes y luminosas estalactitas: somos genios que cuidan tesoros profundos, metales y piedras preciosas. ¿Aún así quieres vivir donde reina la envidia y el egoísmo?
-Permíteme, entonces, ayudar a los niños buenos -dijo Geniecillo- como lo hizo Paracelso.
-Muy bien, pero recuerda que los: hijos de los cabalistas hebreos ordenaron así al mundo: el fuego para la salamandra, el aire para los silfos, el agua para las ondinas y la tierra profunda para los gnomos. Estamos en cada árbol y en muchos animales. Ve a la superficie y ayuda a los niños, pero no los asustes.
-¡Gracias abuelo! Así lo haré... ¡Palabra de gnomo!
FIN

Joan Gabriel
Fuente: ColecciónAmiguitos

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