EL NIÑO QUE NO CREÍA - CUENTOS DE HADAS


EL NIÑO QUE NO CREÍA


Hace tiempo, en un pueblo llamado Ilusión, unos niños escuchaban felices los cuentos de hadas que les contaba la maestra de la escuela. De pronto Saúl, un niño algo hostil, se levantó y gritó: «¡Me voy, nos están engañando porque las hadas no existen!». Y, al llegar a su casa, una esperada noticia lo recibió.
Su madre, que era enfermera, tuvo que viajar urgente a un país lejano para atender a la gente que sufría de una terrible epidemia. Saúl sin aceptarlo, lloroso, por la noche llegó al puerto y tomó un barco, pero viajó fatalmente a un país equivocado. Al llegar allí, en busca de su madre, un mendigo le advirtió: «Aquí no creemos en las hadas, pequeño».
El pobre Saúl, en el país equivocado donde todos hablaban tan diferente, no pudo hallar a su madre. Al anochecer, una anciana lo invitó a dormir en su castillo, pero una voz le susurró al oído: «No vayas, ella es muy mala»; mas tenía tanto sueño que se dejó llevar por ella. Despertó encadenado, rodeado de horribles fieras.
La anciana era la bruja que llevaba a los niños sin fe donde el feroz ogro. Muy solo, Saúl clamó: «Hada mía perdóname y haz que vuelva a casa». ¡Y en un tris retornó a su hogar!, despertando en brazos de su mamá, que recién había desembarcado. El pequeño, feliz, sólo atinó a decir: «Mamá, relátame un cuento de hadas».
FIN

Fernando Grados L.
Fuente: ColecciónAmiguitos

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